1. Incorpora a las personas más significativas del entorno del paciente “identificado”. No trata los problemas solamente como algo individual, sino fundamentalmente dentro del marco de las relaciones.
2. Explora tanto las secuencias de interacciones repetitivas y patológicas en la comunicación entre las personas, tanto como los diferentes significados que cada una atribuye a los problemas, no ciñéndose únicamente al discurso de uno de sus miembros.
3. Utiliza interrogantes tales como: qué, cómo, cuándo, dónde, con quién y para qué, dado que este permiten explorar los problemas de forma abierta no utiliza el porqué…
4. Explora el clima emocional de la familia y no sólo del individuo.
5. Se focaliza en los recursos de salud mental que tiene el sistema: humor, creatividad, afrontamiento de las dificultades, capacidad de diálogo etc. y no sólo se centra en los problemas.
6. Se aborda especialmente el presente, el aquí y ahora y no en el pasado lejano.
7. No es absolutista ni determinista, sino reflexivo, relativo y sin verdades únicas a priori.
8. Su objetivo no es solo modificar los problemas del individuo, sino ayudar a la familia a afrontar de forma constructiva la realidad.
9. Es más breve, eficaz y económico que otros enfoques especialmente en temas relacionales tanto de pareja, familia como de relaciones grupales.
10. Permite abordar todas las problemáticas psicológicas y psiquiátricas, que surgen a partir del individuo y de las relaciones humanas.






















