La familia es un sistema que está en continuo cambio y evolución. Inicialmente es el sistema más importante para el crecimiento y desarrollo del individuo, siendo claves para ello los tres primeros años de vida y muy especialmente la relación madre-hijo , así como posteriormente la de padre-hijo y otras figuras significativas del entorno .
Tal como dice Eduardo Brik, teniendo en cuenta lo que afirma Nathan Ackerman de que “Ninguno de nosotros vive nuestra vida completamente solo; aquellos que lo hacen pueden vivir posiblemente una existencia más difícil y de mayor aislamiento. Podemos sostener que algunos aspectos de la experiencia de nuestra vida son más individuales; no obstante, vivimos fundamentalmente con otros y en los años tempranos casi exclusivamente con miembros de nuestra propia familia”. A diferencia de los animales, para nuestra evolución necesitamos de las personas significativas que nos provean alimento, techo, cuidado, cariño, educación y protección, elementos esenciales de un apego seguro.
Un sistema como el familiar permite y facilita todo ello, siendo un orden dinámico de partes y procesos que están en mutua interacción, interrelación e interdependencia, de tal manera que a un cambio en una de sus unidades, le seguirá un cambio en el estado de las otras. A su vez, tal cambio viene seguido de uno nuevo en la unidad primitivamente modificada y así sucesivamente” (T. Parsons). Por lo tanto la familia constituye un sistema expuesto a una transformación permanente.
El modelo sistémico explica las relaciones de una forma circular y no lineal. Los síntomas o problemas que se presentan en individuos y familias responden a diversos factores:
1. Por conflictos en las relaciones familiares de larga duración: problemas estructurales o crónicos, por ejemplo: jerarquía, límites, género, comunicación, etc.
2. Por conflictos que un miembro de la familia mantiene con alguna figura significativa, fuera de su entorno familiar: escuela, universidad, trabajo, amigos, etc.
3.Por problemas derivados de una mala adaptación a los cambios de ciclo vital (Noviazgo, nacimiento del primer hijo,nido vacío o la marcha de los hijos del hogar, retiro, enfermedad, vejez, muerte de un cónyuge, etc).
4. Debido a las reacciones desadaptativas del individuo y/o de la familia ante situaciones inesperadas: accidentes, enfermedad, fallecimiento, pérdida, abandono, etc.
5. Combinación de los puntos anteriores.
Con este enfoque no se pueden entender los problemas “como que a una causa le corresponde un efecto”, sino que intervienen en su origen y en su continuidad diferentes variables que responden tanto a las diversas formas de comportarse de las personas, como a las distintas formas de interpretar lo sucedido por cada miembro del sistema. “Ante un acontecimiento no hay una sola verdad, hay muchas verdades acordes a sus protagonistas”. El psicoterapeuta trabaja con todas las verdades buscando una escucha activa de y entre todas las partes, creando con el sistema alternativas funcionales u operativas que permitan abordar y transformar la problemática conflictiva.























