Toda pareja pasa por momentos de crisis. Factores como el cansancio, el estrés, los problemas laborales, el nacimiento de un hijo, conflictos familiares diversos, problemas económicos y de adicciones entre otras, pueden ir erosionando la convivencia diaria y haciendo que el clima se torne tenso, con respuestas destempladas, silencios y reproches mutuos.
Cuando los desencuentros comienzan a ser frecuentes, la estabilidad y equilibrio mental y emocional se ven altamente afectados, se entra en una espiral de enfado, dolor, rencor que impide la comunicación y resulta fácil culpar al otro de lo que ocurre asumiendo así el papel de víctima incomprendida.
Aunque en la mayoría de las ocasiones la pareja no tiene deseo de romper, el desaliento es importante. Buscar una ayuda externa permite un espacio de comunicación, un momento para la relación, un lugar donde volverse a encontrar.
Tener un espacio y un tiempo con un profesional donde encontrarse de nuevo con la pareja y, para poder profundizar, aclarar y resolver lo que está ocurriendo, suele recuperar la armonía pérdida.
En los casos de amenaza de separación o divorcio la Terapia Familiar Sistémica consistirá en:
- Encontrar un espacio y tiempo para los dos.
- Restablecer canales de comunicación perdidos.
- Buscar acuerdos y nuevos pactos de unión.
- Establecer nuevas pautas de convivencia.
- Alentar al cuidado y protección como base de la pareja.
- Prepararse para los nuevos retos, proyectos, etapas…
- Perdonar o disculpar al otro en sus conductas.
- Garantizar el respeto y la convivencia.
En caso de que la separación o divorcio esté decidida por uno o ambos miembros, pero hay una gran conflictividad en expresarlo y concretarlo por temor a la reacción del otro, se recomienda la consulta profesional, quien actuará según el caso:
- El profesional asiste a uno o ambos miembros, a fin de que la separación pueda ser “lo más civilizada posible” y el sufrimiento tanto para ellos y como para sus hijos sea mínimo.
- Se emplean técnicas de mediación y también se recomienda a ambos miembros de la pareja, hacer una terapia individual breve de evaluación, reflexión y reconducción sobre lo sucedido de manera tal que les ayude a reiniciar adecuadamente la vida como separado, al mismo tiempo que a asumir y afrontar las diferentes perdidas y las nuevas realidades.
- Es mejor una terapia breve con acuerdo consensuado para la separación o divorcio, que un contencioso interminable y doloroso.
- Toda separación o divorcio requerirá posteriormente una psicoterapia a fin de evaluar con un profesional qué es lo que ha pasado, cómo se puede gestionar la separación adecuadamente con la menor cuota de sufrimiento. Se evalúa qué puede aprender de ello a la persona sujeto, a fin de no repetir nuevamente situaciones de relación parecidas, o por el contrario muy extremas.























