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Adicción al Juego Patológico / Tipos, Diferencias y Factores implicados

por | 4 Jul, 2019 | Adicciones

En los últimos años el porcentaje de adolescentes con ludopatía o adictos al Juego es relativamente más elevado que el de los adultos (Muñoz-Molina, 2008), esto es debido al cambio de modalidad de juego, pasando de jugarse de manera presencial, a jugarse de manera online (Álvarez, 2009).

Este cambio ha traído consigo, también, una modificación en el perfil del jugador patológico en el cual predominaba el perfil de un hombre de entre 30-40 años, cuyo objetivo era ganar dinero o recuperar lo perdido. Sin embargo, actualmente, se tratan de personas con edades comprendidas entre los 15 a 35 años, muchos de ellos estudiantes o universitarios, que juegan cada vez más horas, dejando de lado su realidad cotidiana, sus estudios, familia y amigos/as (Castilla, Berdullas, De Vicente, y Villamarín, 2013).

Los expertos señalan que el aumento de juegos legalizados junto con la facilidad para acceder a ellos y la publicidad, han repercutido en la incidencia de este trastorno, ya que, a más oferta de juego, más oportunidad de jugar y mayor número de jugadores patológicos (Álvarez, 2009).

Es necesario destacar la incidencia oculta de esta problemática en el mundo rural donde no hay estadísticas y no se visibiliza.

En relación con la variable sexo, aunque las estadísticas refieren que existe una mujer ludópata por cada dos hombres, se sospecha que las cifras se encuentren más igualadas, pues se sabe de la clandestinidad con la que las mujeres sufren esta adicción. Un secreto similar al que acontece con el alcoholismo femenino (Brieva, 2006).

La adicción al  juego patológico es un problema grave que, a día de hoy afecta a un gran número de personas, lo que le convierte en un problema de salud pública. Además, no podemos olvidarnos que detrás de cada ludópata se encuentran las familias que, también sufren las consecuencias económicas y emocionales de la adicción (Brieva, 2006).

Es relevante destacar que en cierta medida todo tipo de juego podría llegar a ser adictivo, ya que la patología no radica tanto en el objeto de la adicción sino en el sujeto que la manifiesta (Mattioli, 1989). Sin embargo, existe un tipo de juego que los especialistas reconocen potencialmente muy adictivo: el juego de azar con recompensa económica. La patología relacionada se denomina hoy juego patológico (APA, 2000) o ludopatía (OMS, 1992).(Carbonell, Talarn, Beranuy, Oberst, y Sánchez, s. f.)

Características de la Adicción al Juego Patológico

Como ya sabemos, lo que caracteriza a esta adicción es la pérdida de control y la dependencia. Todas las conductas adictivas están controladas inicialmente por reforzadores positivos -el aspecto placentero de la conducta en sí-, pero terminan por ser controladas por reforzadores negativos -el alivio de la tensión emocional, especialmente.

Cuando hay una dependencia, los comportamientos adictivos se vuelven automáticos, emocionalmente activados y con poco control cognitivo sobre el acierto o error de la decisión (Echeburúa y de Corral, 2018)

Como ocurre en las adicciones químicas, las personas adictas al juego experimentan un síndrome de abstinencia cuando no pueden llevarla a cabo, caracterizado por la presencia de un profundo malestar emocional (estado de ánimo disfórico, insomnio, irritabilidad e inquietud psicomotriz) (Echeburúa y de Corral, 2018).

En cuanto a la comorbilidad de esta problemática vemos que, generalmente, concurre con problemas de otro tipo, tales como consumo excesivo de alcohol o tabaco, especialmente en el caso de máquinas tragaperras. Pero también suele aparecer comorbilidad con otros problemas psicopatológicos, como por ejemplo, otras adicciones, trastorno bipolar, trastornos límite de la personalidad…

Diferencias según el tipo de Juego (Online y presencial)

Si comparamos ambas formas de juego (online y presencial), numerosos estudios han hallado mayores niveles de riesgo de problemas en la adicción al juego patológico entre los jugadores de la modalidad online en comparación con los jugadores presenciales (Brunelle et al., 2012; Griffiths, Wardle, Orford, Sproston, & Erens, 2009; Olason et al., 2011; Wood & Williams, 2011 citado en (Castilla et al., 2013).

Y es que la modalidad de juego online cumple con todos los requisitos para ser altamente adictiva, todavía más que el juego presencial. Algunas de estas características son (Castilla et al., 2013): escrito por eduardo brik , borja cuellar y raquel beraiz

  • El juego online es mucho más accesible que el presencial, pudiendo acceder a él las 24 horas del día a través de cualquier dispositivo.
  • La privacidad es otro factor que ayuda a aumentar los problemas con el juego. Actualmente, se puede jugar frente al ordenador de casa, o con la discreción que proporcionan las aplicaciones descargadas en el móvil, sin la preocupación sobre qué pensarán las personas que están alrededor, al contrario de lo que ocurre en un bar o en un casino.

Toda esta situación se agrava si tenemos en cuenta que los jugadores online parecen tener menos conciencia del problema y ser menos propensos a pedir ayuda. Entre las barreras que afectan a esto se encuentran la aparición de esta conducta problemática a edad muy temprana y la falta de campañas de concienciación de los efectos nocivos del juego online. escrito por eduardo brik , borja cuellar y raquel beraiz

Tipos de Juego

  • Juego online, que se refiere a todas las formas de juegos de azar que implican la apuesta de dinero en algún tipo de suceso fortuito y que se hace a través de Internet, ya sea desde el ordenador, el teléfono móvil o cualquier otro dispositivo con acceso a la Red (Castilla et al., 2013). Dentro de la modalidad online encontramos que lo más común es que se lleven a cabo apuestas deportivas, seguido del póquer, los juegos de casino, el bingo, máquinas de azar, etc (Cases, Gómez, Gusano, y Lalanda, 2018).
  • Juego presencial, dentro de este tipo de juegos encontramos los juegos públicos y los juegos privados. Dentro de los juegos públicos encontramos la Lotería Nacional, Lotería de Navidad, Lotería Primitiva, los Cupones y rascas de la ONCE, la Quiniela, etc. Dentro de los juegos privados encontramos casinos, bingos, salones de juego, apuestas deportivas en locales, máquinas tragaperras (tipo A, tipo B, tipo C), timbas informales, etc (Cases, Gómez, Gusano, y Lalanda, 2018).

 Proceso o fases de la adicción al Juego Patológico

Las causas por las que se inicia una persona en el juego son muy diversas (deseo de ganar dinero, pasar un rato, superar la tristeza, el aburrimiento y la monotonía, integrarse en grupos, etc.), pero cuando se persiste en el juego se puede dar un proceso que normalmente puede durar de 1 a 20 años con una media de 5 años, que suele comenzar en la adolescencia (Salaberría, Báez, y Fernández-Montalvo, 1998).

Las fases de adquisición de la adicción al juego patológico según Custer (1984) son las siguientes:

  • Fase de ganancia: la persona juega poco, lo hace en un contexto social y a veces consigue algún premio. Puede comenzar a dar gran importancia a las ganancias y a minimizar las pérdidas, lo que aumenta su optimismo y autoestima (Salaberría et al., 1998).

Los premios en las primeras aproximaciones al juego unido a la baja cantidad económica de las apuestas, crea una expectativa de ganancia importante. Las pérdidas son casi insignificantes y los premios suponen un reforzador potente, no sólo en su aspecto económico (tener más dinero), sino también porque se ven reforzadas las ideas o expectativas que pudiera tener una persona, o crear, a partir de esas ganancias, originando una “ilusión de control” en un fenómeno que, en realidad, está totalmente fuera del control del jugador (Santos Cansado, 2008)

  • Fase de pérdida: la conducta de juego pierde su contexto social y el/la jugador/as empieza a jugar en solitario, la persona va aumentando progresivamente la frecuencia y cantidad de dinero invertido en el juego, lo que incrementa las pérdidas (Salaberría et al., 1998). Se le dedica tiempo y esfuerzo al estudio de las apuestas, a intentar “controlar” a la máquina.  Para hacer frente a las mismas la persona se va endeudando, por lo que juega más dinero para pagar las pérdidas y entra en un círculo vicioso. Comienza el deterioro familiar y laboral, está más irritable y se distancia de amigos/as y familiares. Es difícil que reconozca que tiene un problema. En muchos casos el juego tiene la función de aliviar la disforia y la monotonía, especialmente en la mujer, o evadirse de los problemas (Santos Cansado, 2008).
  • Fase de desesperación: Los problemas financieros y las pérdidas económicas lo desbordan y a veces le llevan a cometer actos ilegales para conseguir más dinero, con la idea de pagar deudas, aunque se es consciente, en algunos casos, que no se van a pagar. Cuando se descubren las mentiras el deterioro familiar es extremo, la persona se siente atrapada y sufre de malestar psicológico y físico intenso, puede aumentar el consumo de alcohol(Salaberría et al., 1998). En algunos casos se continúa jugando por el placer que produce el hecho de jugar, en otros por el alivio de la disforia o por la evasión de problemas (Santos Cansado, 2008).

Los/as jugadores/as pueden solicitar ayuda en la fase de pérdidas, normalmente presionados por la familia, lo que no favorece el tratamiento, ya que la motivación es mínima y la conciencia de tener un problema también, o en la fase de desesperación donde sí existen mayores probabilidades de éxito, ya que la concienciación es mayor. No obstante, en esta última fase hay una mayor alteración y son numerosas las áreas que hay que trabajar para solucionar el problema (Salaberría et al., 1998).+

Factores implicados

Al igual que cualquier adicción no podemos hablar de una relación causal lineal, sino multicausal e interrelacional.

En cuanto a los factores de riesgo:

  • Factores personales: nos encontramos sensación de no poder superar dificultades, pérdida de la confianza en sí mismo, insatisfacción en su vida actual, insatisfacción en los estudios o trabajo y la sensación de agobio o tensión, sesgos o creencias irracionales, falta de habilidades para hacer frente al impulso de jugar
  • Factores familiares: nos encontramos (APA, 1995) entre otros con una disciplina familiar inadecuada, inconsistente o excesivamente permisiva, la exposición al juego durante la adolescencia, la ruptura del hogar, unos valores familiares apoyados sobre símbolos materiales y financieros, la falta de planificación y el despilfarro familiar, etc.
  • Factores sociales y culturales nos encontramos con la gran disponibilidad y el acceso fácil al juego, así como la aceptación social, que incrementan la prevalencia de la adicción al  juego patológico en la población (Allcock, 1986).

Por último, podríamos destacar también entre otros factores, los medios de comunicación, que ejercen un poder de persuasión importante sobre la población (Álvarez, 2009). Estamos expuestos a un bombardeo constante de anuncios publicitarios de las casas de apuestas, en los que, incluso, aparecen ídolos deportivos disfrutando del juego, con el perjuicio que puede generar para los menores al ser modelos de comportamiento (Castilla et al., 2013). A través de la publicidad se fomenta la participación en juegos de azar (Felsher, Derevensky y Gupta, 2004).  Los anuncios tratan de influir en las actitudes e informan acerca de las posibilidades de jugar, de modo que aumentan directamente la disponibilidad de los juegos de azar (Sklar y Derevensky, 2010 citado en Buil, Solé Moratilla, y García Ruiz, 2015).

De la misma manera que en la publicidad de bebidas alcohólicas existen unas restricciones con el fin de proteger la salud de las personas (Azurmendi, 2001), se debe velar por esta protección en la publicidad de los juegos de azar (Buil et al., 2015).

En cuanto a los factores de protección encontramos (Robles y Martínez, 1999 citado en Álvarez, 2009): escrito por eduardo brik , borja cuellar y raquel beraiz

las normas de conducta en la familia y la escuela, las relaciones satisfactorias, el apego familiar, el apoyo social, la auto aceptación y la existencia de valores positivos respecto al cuerpo y a la vida. Además de, mantenerse al margen de la conducta de juego, renuncia satisfacciones por futuro, objetivos claros de lo que quiere y colaborar con los demás, participar en las actividades sociales, participar en actividades humanitarias, participar en actividades religiosas y practicar deportes, etc.

Bibliografía

  1. Álvarez, A. M. D. (2009). Epidemiología y factores implicados en el juego patológico. 27, 18.
  2. Brieva, J. R. (2006). Ludopatía: el otro lado del juego. 3.
  3. Carbonell, X., Talarn, A., Beranuy, M., Oberst, U., y Sánchez, X. C. (s. f.). Cuando jugar se convierte en un problema: el juego patológico y la adicción a los juegos de rol online. 20.
  4. Castilla, C., Berdullas, S., De Vicente, y Villamarín. (2013). Apuestas online: el nuevo desafío del juego patológico. 4.
  5. Salaberría, Báez, y Fernández-Montalvo. (1998). Juego patológico: un problema social.
  6. Santos Cansado, J. A. (2008). Manual de intervención en juego patológico. Badajoz: Secretaría Técnica de Drogodependencias.

Escrito por:

Eduardo Brik

Eduardo Brik

Médico Psicoterapeuta

Director de ITAD y  del «Máster en Terapia Familiar Sistémica» y presidente de la Asociación «Terapias Sin Fronteras»
Web: https://eduardobrik.com
Correo: info@itadsistemica.com

Borja Cuellar

Borja Cuellar

Psicólogo

Licenciado en Psicología (UCJC)
Máster Oficial de Psicología Clínica y de la Salud (UCJC)
Autor del Blog: «Que piensa un psicólogo»

Raquel Beraiz

Raquel Beraiz

Psicóloga

Psicóloga General Sanitaria, Experta en Mediación Familiar

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