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¿Cómo saber si tienes una adicción al sexo/ hipersexualidad?

Es posible que más de una vez te hayas preguntado si algo no va bien en tu práctica sexual.

A menudo un impulso incontrolable despierta en ti una serie de pensamientos y fantasías, que te activan fisiológicamente, que provocan en ti un ansia que te empuja a la práctica sexual física, con el único objetivo de buscar tu propia gratificación. Algo te arrastra a darte placer de una manera compulsiva, a buscar de manera ansiosa relaciones, múltiples parejas o a tener una conducta hipersexual y obsesiva en tu pareja habitual. No hay en ti ninguna intención de comunicar, de transmitir afecto, ni de crear un vínculo amoroso con la otra persona (Echeburúa 2012).

Al contrario de lo que se podría pensar, esta práctica te produce un malestar significativo y deteriora tu vida social. Te asalta la culpa, tu familia sufre daño, tu economía se resiente, la pareja está en juego, tu empleo se ve amenazado y surge el temor a las enfermedades de transmisión sexual (Echeburúa, 2012).

En ocasiones, este comportamiento sexual adictivo se convierte en la válvula de escape a tus problemas laborales, a tus conflictos y a la ruptura en tus relaciones; te sirve para afrontar tu baja autoestima o tu insatisfacción personal; o es el resultado de un consumo excesivo de alcohol o de alguna droga estimulante como la cocaína (Chiclana, Contreras, Carriles y Rama, 2015). Es muy posible también que esta compulsividad sexual vaya acompañada de otras conductas de riesgo como fumar, tener adicciones al juego y a las apuestas (Deneke, E., Green, B., A. y Carnes, P., J., 2015).

Acompáñanos a profundizar en el tema…

La asociación americana de psiquiatría nos dice que para que se dé el trastorno de hipersexualidad hay que tener más de 18 años y cumplirse, durante al menos 6 meses, 4 o más de los siguientes criterios: Eduardo brik, borja cuellar, y veronica

  • Emplear un tiempo excesivo en fantasías y deseos sexuales, en la planificación y en la realización de conductas sexuales, en respuesta a estados de ánimo como la ansiedad, la depresión, el aburrimiento o la irritabilidad o a situaciones estresantes.
  • Intentar infructuosamente controlar o reducir estas conductas.
  • No tener en cuenta los riesgos físicos, psíquicos o emocionales que se deriven de estas conductas. 
  • Provocar en ti un malestar significativo.
  • Que la conducta de hipersexualidad no sea debida al efecto de sustancias como las drogas o los medicamentos. (American Psychiatric Association, 2013).

Será difícil encontrar este trastorno de forma aislada. En la mayoría de los casos aparecerá combinado con otras patologías y asociado al consumo de alcohol y sustancias adictivas.

 ¿Cuál es la prevalencia de la adicción al sexo?

El trastorno de hipersexualidad, adicción al sexo, compulsividad sexual, preocupación sexual o conducta sexual fuera de control se suele dar con más frecuencia en los hombres (Chiclana y otros, 2015) y aunque no hay estudios suficientemente amplios se observa que este problema va en aumento debido al desarrollo de internet, que permite la accesibilidad, el anonimato y la asequibilidad (Sánchez y otros, 2009).

¿Qué comportamientos te pueden hacer sospechar que tienes una adicción al sexo?

  • Pasar muchas horas en los chats eróticos buscando cibersexo y pornografía.
  • Buscar personas anónimas para desarrollar fantasías sexuales que normalmente no se realizan en la vida real (prostitutas entre ellas).
  • Alternar cibersexo con los teléfonos eróticos.
  • Masturbarse mientras se está en un chat erótico.
  • Preferir obtener el placer sexual en internet antes que en la relación con la propia pareja.
  • Practicar reiteradamente voyerismo (mirar a los vecinos por las ventanas esperando el desnudo, vigilar parejas).
  • Tener conductas de acoso sexual.

(Sánchez y Iruarrizaga, 2009; Echeburúa, 2012)

¿Qué lleva a una persona a tener una adicción al sexo?

Causas y factores de riesgo:

  • Tener su origen en abusos o traumas sexuales en la infancia (no identificados ni reconocidos).
  • Darse más frecuentemente en trastornos psiquiátricos graves como por ejemplo trastorno bipolar. Trastorno límite de la personalidad, etc
  • Estar relacionado con aspectos de la personalidad que provocan:
    • Impulsividad acentuada; la persona que sufre una alteración en el control de impulsos, busca satisfacer un ansia sexual, sin valorar las consecuencias.
    • Búsqueda de sensaciones y riesgos .
    • Rasgos obsesivos .
    • Una compulsión; se busca reducir el estrés, la ansiedad, la tristeza y la culpa a través de un comportamiento repetitivo.
  • Ser más habitual en personas con baja autoestima, baja satisfacción con la imagen corporal, disfunciones sexuales y una historia de insatisfacción con la pareja (Echeburúa, 2012).
  • Estar ligado a problemas de ansiedad o depresión (más en el caso de las mujeres) existiendo riesgo de suicidio.
  • Ir asociado a diversos trastornos de personalidad (histriónico, narcisita, paranoide, u obsesivo-compulsivo), al trastorno de déficit de atención con hiperactividad (TDAH).
  • Coexistir con el consumo de alcohol, las drogas (más frecuente en hombres), especialmente la cocaína (Chiclana y otros, 2015). Esto se explica porque tanto el consumo de estupefacientes como la activación sexual, ponen en marcha el circuito adictivo de recompensa desencadenado por la dopamina (Echeburúa, 2012). Nos estamos encontrando con un fenómeno emergente llamado Chemsex o “party and play” que combina el uso de drogas psicoactivas como la mefedrona, el GHB, el GBL y la metanfetamina con prácticas sexuales entre hombres, en grupo o con múltiples parejas.*

*Estas sustancias potencian la estimulación sexual, aumentan la duración de las sesiones impulsando conductas de riesgo, relaciones sexuales violentas y enfermedades de transmisión sexual, VIH y VHC; al ser administradas por vía intravenosa poseen un gran potencial adictivo, promueven una gran tolerancia e inducen la presentación de sintomatología psicótica (Dolengevich-Segal, Rodríguez-Salgado, Ballesteros-López y Molina Prado, 2017)

Desde el punto de vista del aprendizaje se puede entender cómo a partir de un impulso se desencadena la conducta sexual adictiva, reproduciéndose de forma repetida y a intervalos cortos:

  • En un principio la experiencia placentera sirve de refuerzo, promueve la repetición de la conducta hasta que se convierte en un hábito.
  • Se va instaurando una tolerancia; el sujeto se va habituando a los estímulos y necesita que éstos sean cada vez más intensos para experimentar el mismo goce que al inicio.
  • Al no haber saciedad, la hipersexualidad está permanentemente presente.
  • Simultáneamente se produce un condicionamiento entre los pensamientos, la excitación psicológica y el comportamiento sexual que desencadenan una conducta sexual adictiva ante la presencia de cualquier estímulo externo, ambiental, no exclusivamente sexual. Por ejemplo, el simple hecho de recorrer en coche el trayecto hacia el lugar del encuentro despertará un estimulación sexual (Chiclana y otros, 2015).
  • La aparición de un síndrome de abstinencia caracterizado por nerviosismo, irritabilidad, ansiedad, dolores de cabeza, temblores e insomnio es un indicador de que existe una adicción y una dependencia y también moviliza a la persona a consumir.(Echeburúa, 2012)
  • El/la adicto/a pierde varias horas todos los días buscando un objetivo sexual que satisfaga su insaciable hambre de sexo sin control. El orgasmo que genera insatisfacción le lleva a la búsqueda compulsiva de placer. El sexo va ocupando cada vez más espacio en la vida y en el pensamiento del sujeto que poco a poco se va autodestruyendo (Echeburúa, 2012).

¿Qué consecuencias puede tener la adicción al sexo?

  • Físicas:
    • Enfermedades de transmisión sexual.
  • Psicológicas:
    • Sentimientos de culpa y de vergüenza; ésta última hace que la persona se niegue a sí mismo, que sufra sentimientos de desesperanza y falta de control y que retroalimente el patrón tóxico (Mc Carthy y Wald, 2018)
    • Ruptura de la pareja o deterior de la relación de pareja.
    • Daños ocasionados a los hijos
    • Autoestima devaluada
    • Soledad
  • Sociales:
    • Amenaza de pérdida de empleo.
    • Devaluación del estatus socio-económico.
    • Deudas generadas por el uso de casas de masaje, prostíbulos, “peep-shows… (Fernández Montalvo y López Goñil, 2010).

 Hasta ahora hemos hablado de conductas de adicción al sexo no de parafílias como el autoerotismo compulsivo, la búsqueda ansiosa de relaciones sucesivas con múltiples parejas o una conducta hipersexual en una única relación, pero también nos podemos encontrar con que la adicción se combina con conductas parafílicas como la pedofilia, el exhibicionismo, el travestismo, las prácticas sadomasoquistas, etc.

¿Por qué la Terapia Familiar Sistémica es necesaria para abordar la adicción al sexo?

  • Interviene en: los distintos problemas que presenta la persona, su dinámica familiar, las interacciones que se dan entre los miembros del sistema (familiar, pareja, grupos más significativos) y los roles diferentes que juegan cada uno.
  • Ayuda a comprender qué función tiene la adicción como síntoma de algo que está sucediendo en el sistema y cómo se organiza la familia en torno a ella.
  • Su abordaje multidisciplinar persigue la integración de las dimensiones biológica, psicológica, relacional, social y cultural del individuo.
  • Se pueden aplicar las siguientes modalidades de terapia en función del caso: individual, de pareja, familiar y grupal. Se combina con tratamiento farmacológico según la necesidad.

Para que la terapia sea efectiva, es condición necesaria que:

  • La persona reconozca su adicción y sus consecuencias.
  • Que se pueda explorar claramente otras patologías asociadas (TDAH, trastorno de personalidad, adicciones a sustancias químicas, etc).
  • Que la persona con adicción al sexo se enfrente al reto de superar la vergüenza como uno de los primeros pasos terapéuticos.
  • Que la culpa y el arrepentimiento sirvan para movilizar el cambio.
  • Que el profesional Transmita al paciente que su problema no proviene de una desviación individual. “El objetivo terapéutico irá orientado a deconstruir ese relato y co-crear uno distinto, en el que la adicción no tenga cabida” (Bermúdez y Brik, 2010, p. 107)

La terapia individual sistémica incorporar elementos de la terapia cognitivas para alcanzar los objetivos del tratamiento:

  • La autoestima o la autoaceptación.
  • El control de los impulsos.
  • La tolerancia a los estímulos displacenteros.
  • El afrontamiento adecuado de las dificultades.
  • La identificación y la gestión de la ansiedad.
  • La conciencia y la gestión de las emociones.

A nivel psicoeducativo y preventivo se enseñan múltiples estrategias para mejorar las dinámicas familiares:

  • Se desarrollan patrones familiares y de pareja basados en el apoyo, la comunicación y el afecto.
  • Se aprende a controlar la hostilidad y el rechazo de los padres hacia los hijos/as.
  • Se identifica los factores de riesgo en los hijos/as.
  • Se resuelven los problemas de forma adecuada para que éstos afecten lo menos posible al entorno familiar.
  • Se desarrollan habilidades que permitan afrontar eficazmente la adicción.

Una vez superada la adicción se trabaja la prevención de posibles recaídas y se realizan sesiones de seguimientos a tal fin.

Eduardo Brik

Eduardo Brik

Médico Psicoterapeuta

Director de ITAD y  del «Máster en Terapia Familiar Sistémica» y presidente de la Asociación «Terapias Sin Fronteras»
Web: https://eduardobrik.com
Correo: info@itadsistemica.com

Borja Cuellar

Borja Cuellar

Psicólogo

Licenciado en Psicología (UCJC)
Máster Oficial de Psicología Clínica y de la Salud (UCJC)
Autor del Blog: «Que piensa un psicólogo»

 Verónica Salcedo Gillard

Verónica Salcedo Gillard

Grado en Psicología

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