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CONSUMO DE HIPNOSEDANTES EN ADOLESCENTES

En los últimos años se han escrito numerosos estudios y artículos acerca del consumo de drogas en la adolescencia intentado concretar aquellos factores del desarrollo, ambientales, de personalidad o familiares que influyen en el consumo o la abstinencia de los jóvenes. También se ha promovido a nivel nacional la elaboración de encuestas actualizadas como el ETUDES, promovido por el Ministerio de Sanidad, para conocer cuáles son las drogas más consumidas en España por los adolescentes. A lo largo de los últimos años, hemos visto que las drogas más consumidas por este grupo han sido tabaco, alcohol y cannabis. Pero lo que nos sorprende de los datos obtenidos desde el año 2016 es el creciente uso de hipnosedantes tanto con prescripción como sin prescripción médica.

 A la hora de hablar de consumo o adicción en adolescentes, debemos tener en cuenta, tal y como explica la teoría del ciclo vital, que la adolescencia es una etapa en la que los menores necesitan una separación frente a sus padres para elaborar la búsqueda de su propia identidad. En esta época, es común que exista una tendencia a la búsqueda de sensaciones estimulantes, una disconformidad con las normas socialmente aceptadas y una baja tolerancia a la frustración. Asimismo, antes esa necesidad de individuación, los adolescentes buscarán pasar más tiempo con su grupo de pares que con su familia, y oscilarán entre el conformismo (vestir todos igual) y originalidad (elaborar una conducta diferente a los demás). Ante estos precedentes, si se diera una situación grupal (influencia del grupo) o una situación individual (búsqueda de sensaciones) tolerante hacia las drogas legales o ilegales se podría iniciar una conducta de consumo.

 A lo largo del presente artículo hablaremos del consumo de hipnosedantes (conocidos como benzodiacepinas en forma de fármaco) ya que además de tener un efecto ansiolítico, tienen un gran componente aditivo y numerosos efectos secundarios y contraindicaciones.

Situación del consumo de hipnosedantes en España

El Ministerio de Sanidad en España promueve un Plan Nacional sobre Drogas que realiza de forma bienal una encuesta conocida como ETUDES sobre el uso de drogas en estudiantes de educación secundaria (alumnos de entre 14 y 18 años). El último estudio se realizó durante el curso escolar 2018/2019, y abarcó a 38.010 estudiantes de todas las Comunidades Autónomas, tanto de colegios públicos, privados y aulas.  Los resultados obtenidos indicaron que las sustancias más consumidas por los adolescentes son el alcohol, el tabaco, el cannabis, los hipnosedantes con receta médica y los hipnosedantes sin receta (de mayor a menor prevalencia). Asimismo, la encuesta indica que la edad media de inicio de consumo son los 14 años para todas ellas. 

A la hora de analizar el perfil de los consumidores, vemos una clara diferencia entre géneros en el consumo de hipnosedantes sin prescripción médica, siendo el 62,4% de los consumidores mujeres. Dentro de la población general de estudiantes, dichos datos se traducen en 7,4% de mujeres y un 4,7% de hombres consumidores. Además, una de las preguntas realizadas en tal encuesta indaga en la facilidad percibida por los adolescentes para conseguir las diferentes drogas, a lo que el 50% de los mismos contestaron que podían disponer de hipnosedantes con cierta sencillez (ETUDES, 2019).

 

Dicha información nos plantea algunas preguntas como, por ejemplo:

 

¿de dónde obtienen las benzodiacepinas los menores?

 Itad sistémica

Factores de riesgo y de protección que influyen en el consumo de drogas en la adolescencia

A la hora de prevenir o evaluar la situación de consumo de un adolescente es interesante identificar aquellos factores de riesgo y de protección que dispone. Como factores de riesgo nos referimos a aquellas características individuales o del ambiente que colocan al adolescente en una posición de vulnerabilidad ante el consumo. Por consiguiente, los factores de protección serían aquellas características individuales y del entorno que alejan al adolescente del uso de sustancias psicoactivas.

Para abarcar de forma global todas las esferas influyentes en el menor, es interesante atender a una clasificación por áreas:

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 Asimismo, destacamos los datos obtenidos por el estudio realizado por López y Rodríguez-Arias en el año 2012 a 2.440 adolescentes españoles, el cual evalúa la mayor o menor influencia de los factores de riesgo y de protección. Los resultados muestran que los principales factores de riesgo, ordenados de mayor a menor porcentaje de influencia son: la actitud favorable al consumo de drogas (61,3%), la disponibilidad percibida de sustancias psicoactivas (51,5%), el diagnóstico de depresión (32,9%) y el manejo de normas y supervisión parental (22,7%). Los factores protectores recogidos en el mismo estudio, de mayor a menor prevalencia son: las recompensas por la implicación prosocial en la comunidad (50%), la religiosidad (49%) y la implicación en la escuela (47,4%).

Atendiendo a las diferencias por sexos, dentro de los factores de riesgo se aprecia que en el caso de los hombres las normas y actitudes de la comunidad y de los padres hacia el consumo son más favorables, existe un mayor fracaso académico y menor compromiso con la escuela, se da un inicio de consumo más temprano, tienen conductas antisocial, perciben un menor riesgo y existe un mayor número de individuos pertenecientes a bandas. No obstante, las mujeres tienen más sintomatología depresiva y mayores conflictos familiares. En cuanto a los factores protectores, el estudio muestra que las mujeres tienes más oportunidades para la implicación prosocial en la familia, mayor religiosidad, mayor creencia a favor del orden moral y mejores habilidades sociales. En cambio, los hombres puntuaron mayormente en las oportunidades prosociales en la comunidad (López y Rodríguez-Arias, 2010).

Características generales: tratamiento y efectos de los hipnosedantes en el comportamiento

Las benzodiacepinas son fármacos de tipo hipnosedante, es decir, que tienen un efecto calmante, relajante, generan adormecimiento y reducción de la ansiedad (Fonseca, Bejarano, Chacón, Méndez, Salas, 2016). Se utilizan en el tratamiento de síntomas de ansiedad e insomnio principalmente, aunque también han mostrado su eficacia en el tratamiento del síndrome de abstinencia alcohólica y en las crisis epilépticas. (Danza, Cristiani y Tamosiunas, 2009). Podemos encontrar en el mercado farmacéutico diferentes tipos de benzodiacepinas en función de su farmacocinética y potencia. Por ejemplo, son muy conocidos comercialmente el lexatin (bromazepam), el valium (diazepam), el trankimazin (alprazolam) o el orfidal (lorazepam). A la hora de llevar a cabo el tratamiento se  debe tener en cuenta que el consumo de alcohol u otros depresores del SNC aumentan el efecto de los hipnosedantes. En cambio, otras sustancias como el tabaco, los antiácidos, los barbitúricos o la cafeína disminuyen su efecto. (COFCR, 2020).

En relación a la aparición de efectos adversos, en la mayoría de los casos, estos se deben a una prolongación de la acción del fármaco, es decir, a un consumo prolongado. Frecuentemente pueden darse síntomas de sedación, somnolencia y ataxia (descoordinación de movimientos). Ocasionalmente, también pueden aparecer mareos, cefalea, depresión, desorientación, alteraciones del lenguaje, cambios en la libido, temblores, alteraciones urinarias y diarrea o estreñimiento. Finalmente, puede acontecer de forma excepcional la falta de coordinación motora (que provoque caídas), dificultad de concentración y dificultad para recordar hechos recientes. De igual modo las benzodiacepinas pueden generar una alteración en la conducta de la persona produciendo hiperactividad, nerviosismo, agresividad u hostilidad por desinhibición (COFCR, 2020).

Estudios longitudinales como el de Friedrich et al. (2019) muestran que del año 2000 al 2015 se ha dado un incremento del 54% en la tasa de exposición pediátrica a las benzodiacepinas (en menores de 12 a 18 años). Asimismo, destacan la especial preocupación sobre la población adolescente ya que se ha comprobado que el abuso intencional y la ingestión con otras drogas como el cannabis o el alcohol es más común en este grupo.

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Adicción y síndrome de abstinencia

Los fármacos de tipo hipnosedante jamás deberían ser ingeridos sin receta médica y sin la consecuente supervisión del tratamiento, ya que la tolerancia y la posterior dependencia que generan puede llevar al adolescente a alargar el tratamiento prescrito o a aumentar su dosis. Es decir, pueden llevar al menor a perder de vista el objetivo inicial del tratamiento y podría ser el comienzo de un abuso o adicción a las benzodiacepinas.

El concepto de tolerancia tiene lugar cuando se da una necesidad de aumento de la dosis inicial para conseguir el mismo efecto. De la misma forma, la dependencia aparece con el uso prolongado del fármaco, y genera además un síndrome de abstinencia cuando se cesa el consumo. En el caso de las benzodiacepinas, puede darse un síndrome de abstinencia desde las primeras 2 a 4 semanas de administración del medicamento. Y la recaída suele ocurrir con el retorno de los síntomas previos al tratamiento. También puede darse un “rebote” cuando la aparición de estos síntomas previos se da con mayor intensidad, como por ejemplo el insomnio de rebote, lo que lleva a consumir nuevamente y genera una mayor dependencia. Otro hecho que favorece a la dependencia es la ansiedad interdosis, que como bien indica su nombre, se da entre las tomas y lleva al sujeto a disminuir los intervalos de espera entre dosis (Danza, Cristiani y Tamosiunas, 2009)

El cuadro derivado de la abstinencia es el siguiente:

  • Síntomas propios de la ansiedad, de tipo psicológico: insomnio, disforia e irritabilidad.
  • Síntomas propios de la ansiedad, de tipo somático: palpitaciones, vértigo, temblor, sudoración, convulsiones, espasmos musculares y náuseas.
  • Trastornos de la percepción: sensación de movimiento del ambiente, sabor metálico e intolerancia al ruido y la luz.
  • Alteraciones del sueño y apetito
  • Empeoramiento de síntomas preexistentes (COFCR, 2020; Danza, Cristiani y Tamosiunas, 2009).

¿Por qué es importante la terapia familiar sistémica en el tratamiento de la adicción a los psicofármacos?

Como indican Marcos y Garrido (2009), la propuesta de un tratamiento para las adicciones que incluyera a los miembros de la familia surgió en relación con las carencias presentadas por las terapias centradas en el individuo. El principal déficit en este tipo de terapias era la recaída en el consumo por parte de los pacientes al volver a su entorno familiar, tras haber sido dado de alta. La clave del modelo sistémico es asumir que la adicción es un eje central alrededor del cual se organiza la familia, por lo tanto, es imprescindible que la familia se implique y colabore en la terapia si se busca un cese del consumo a largo plazo (Marcos y Garrido, 2009).

Concretamente, la terapia sistémica defiende que los problemas no surgen únicamente sobre los elementos del sistema, sino también en las relaciones que se dan entre ellos. Asimismo, sostiene que una circularidad que conecta las acciones y reacciones de los miembros, por lo que la actuación de un individuo afecta a todo el sistema (Becoña et al., 2008). Es por ello, que es esencial la participación y el compromiso de todo el sistema familiar, ya que si alguno de los miembros no modifica su comportamiento se mantendrá la adicción o se darán recaídas (Cuellar y Brik, 2017).

Finalmente, debemos destacar que el enfoque sistémico ha demostrado su eficacia para aumentar el compromiso del paciente y sus familiares en el programa de tratamiento, generar adherencia al tratamiento, producir un menor porcentaje de recaídas y una mejor adaptación social y funcionamiento familiar al finalizar el proceso terapéutico (Becoña et al. 2008).

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¿Cuál es la propuesta de tratamiento que brinda ITAD?

El tratamiento de la adicción a los psicofármacos propuesto por ITAD consiste en seis pasos:

– Primer paso: se aborda la crisis que precipita la consulta, generalmente solicitada por un familiar.

Segundo paso: se realiza una primera entrevista Individual, de pareja o Familiar. En esta lleva a cabo una evaluación, valoración diagnóstica e indicación del tratamiento de la adicción a los psicofármacos.

– Tercer paso: dependiendo el caso, se inicia un programa de:

  1. a) Reducción progresiva de la ingestasegún el fármaco con la colaboración de la familia o de la pareja, hasta lograr la interrupción definitiva, valorando la motivación hacia el cambio.
  2. b) Desintoxicación ambulatoria o ingreso hospitalario (en función de la gravedad del problema).
  3. c) Psicoterapia Sistémica(individual, de Pareja o Familiar) focalizada en el control del consumo, dificultad de la abstinencia y su relación con situaciones emocionales significativas, en el consumidor esporádico que ha tenido recientemente un consumo más intenso.

– Cuarto paso: una vez finalizada la desintoxicación, se continua con un programa de tratamiento psicoterapéutico integral con enfoque sistémico para la deshabituación y rehabilitación que incluye terapia individual, de pareja, de familia y grupal (según cada caso). En este punto se abordan los distintos problemas individuales y relacionales que ha generado la adicción y cómo resolverlos. Además, se trabaja la prevención de posibles recaídas.

– Quinto paso: se procede a la fase de alta terapéutica con los siguientes criterios:

  1. Abstinencia absoluta como mínimo un año.
  2. Toma de consciencia de su problema o enfermedad con una mejoría global en las diferentes áreas.
  3. Mejoría en las relaciones interpersonales y laborales.
  4. Desarrollo de diferentes actividades de ocio alternativos al consumo de la sustancia.
  5. Auto-cuidado físico, Alimentario y emocional.

Sexto y último paso: programa de seguimiento con una duración de 4 años, a fin de supervisar situaciones de riesgo, o posibles recaídas.

A modo de conclusión, se considera de gran importancia el estar atento por parte de los responsables de posibles cambios de comportamiento o actitud en los adolescentes. De forma que, si se sospecha o confirma el consumo no terapéutico de benzodiacepinas, se acudirá a un profesional sanitario y/o se buscará ayuda terapéutica para evaluar la gravedad del caso y obtener un diseño de tratamiento personalizado. Además, se destaca la importancia de trabajar a nivel sistémico, ya que el abuso o adicción a psicofármacos en edades tempranas está asociado principalmente a factores relacionales de la familia y la comunidad.

Bibliografía:

  • Becoña, E., Cortés, M., Pedrero, E. J., Fernández, J. R., Casete, L., Bermejo, M. P., Secades, R. y Tomás V. (2008). Guía clínica de intervención psicológica en adicciones. Recuperado de: http://13.65.82.242:8080/xmlui/bitstream/handle/cenit/1805/DOC-0040.pdf?sequence=1&isAllowed=y
  • Brik, E. y Cuellar, B. (2017). La adicción a los psicofármacos desde la terapia familiar sistémica. Recuperado de: https://itadsistemica.com/tratamiento/adiccion-psicofarmacos-terapia-familiar/
  • Colegio Oficial de Farmacéuticos de Ciudad Real (COFCR). (2020). Benzodiacepinas. Recuperado de: https://www.portalfarma.com/Profesionales/campanaspf/categorias/Documents/DOSSIER%20BENZODIAZEPINAS.pdf
  • Danza, A., Cristiani, F. y Tamosiunas, G. (2009). Riesgos asociados al uso de Benzodiacepinas. Prensa Médica Latinoamericana, 31(4), 103-107.
  • Fonseca, S., Bejarano, J., Chacón, W., Méndez, J. y Salas, C. (2016). IV Encuesta nacional sobre consumo de drogas en población de Educación Secundaria. Instituto sobre Alcoholismo y Farmacodependencia, 97
  • Friedrich, J. M., Sun, C., Geng, X., Cabello, D. P., Gillan, M., Medeiros, K. L., Smith, M., Ruck, B. y Mazer-Amirshahi, M. (2019). Child and adolescent benzodiazepine exposure and overdose in the United States: 16 years of poison center data. Clinical Toxicology, DOI: 10.1080/15563650.2019.1674321
  • Laespada, T., Iraurgi, I. y Aróstegi, E. (2012). Factores de riesgo y de protección en el consumo de drogas y la conducta antisocial en adolescentes y jóvenes españoles. International Journal of Psuchological Research, 5(1), 25-33.
  • López, S. y Rodríguez-Arias, J.L. (2010). Factores de riesgo y de protección en el consumo de drogas en adolescentes y diferencias según edad y sexo. Psicothema, 22(4), 568-573.
  • Marcos, J. A. y Garrido, M. (2009). La Terapia Familiar en el tratamiento de las adicciones. Apuntes de psicología, 27, 339.362.
  • Ministerio de sanidad, consumo y bienestar social (2019). Encuesta sobre uso de drogas en enseñanzas secundarias en España (ETUDES). Recuperado de: https://pnsd.sanidad.gob.es/profesionales/sistemasInformacion/sistemaInformacion/encuestas_ESTUDES.htm
foto Pilar de la Higuera

Autora: María Moreno Ferrer (UFV)

LICENCIADA EN PSICOLOGÍA
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Autor: Eduardo Brik

MÉDICO PSICOTERAPEUTA
Director de ITAD y del “Máster en Terapia Familiar Sistémica” y presidente de la Asociación “Terapias Sin Fronteras”
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