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Mi pareja es adicta al cannabis

Jun 26, 2020 | Adicciones

En este artículo se desarrollará el complejo tema de la adicción al cannabis en uno de los miembros de la pareja. Se guiará al lector a través de claves que permitan identificar si una persona tiene adicción al cannabis, cómo puede afectar a la pareja, los problemas que se generan a partir de la adicción, y reflexionar sobre cómo puede estar influyendo al otro miembro de la pareja.

Quizá estés leyendo esto porque la adicción al cannabis es un problema que se está dando en tu pareja, o te preocupa que pueda suceder en el futuro.

La adicción al cannabis puede llegar a ser una grave contrariedad que se interponga entre los miembros de la pareja, una fuente de conflictos y secretos sobre los que empiece a girar la relación, y además de un problema de salud, se puede convertir además en un problema de pareja. Puede ser que incluso ya lo esté siendo, y que los sentimientos de impotencia, enfado, tristeza y preocupación te estén ya inundando.

Quizá no sepas qué hacer, o cómo ayudar en esta situación a tu pareja, es normal: la adicción afecta a muchos aspectos de la persona que fuma, pero también a muchos aspectos de la pareja. En este artículo daremos algunas claves para poder pensar en una solución, y, aunque el dejar de fumar es decisión de tu pareja, tú eres una parte muy importante en este proceso.

¿Mi pareja es adicta al cannabis? Cómo identificarlo.

Los primeros indicios de una adicción se pueden esconder tras un comportamiento y un mundo emocional desconocido, incluso secreto, que tu pareja no comparte contigo. Detrás de ello, la adicción al cannabis se está manifestando por un consumo con más frecuencia o durante más tiempo del que la persona puede prever. El consumidor muestra un gran deseo o necesidad de consumir cannabis, dedicando mucho tiempo a conseguirlo, consumirlo y recuperarse de los efectos del colocón.

Las consecuencias de fumar en la pareja son diversas: discusiones, problemas legales, problemas relacionados con el trabajo, incumplimiento de las obligaciones, abandono de actividades importantes y síntomas psicológicos individuales, como angustia, obsesión o tristeza después de haber consumido. Todo ello puede estar acompañado de un deseo persistente de la persona abandonar o controlar el consumo, pero que a pesar de los intentos o planes no se lleva a cabo.

Cuando una persona es adicta al cannabis, experimenta la tolerancia al cannabis y la abstinencia cuando interrumpe o disminuye considerablemente su consumo:

  • La tolerancia es la disminución del efecto esperado habiendo consumido la misma cantidad de cannabis, por lo que la persona necesita aumentar significativamente la cantidad para conseguir el efecto de deseado.
  • La abstinencia es la interrupción brusca del consumo de cannabis tras un consumo intenso y duradero y también se presenta cuando se reduce considerablemente la cantidad que se estaba consumiendo. Los síntomas que produce la abstinencia son: irritabilidad, rabia, agresividad, nerviosismo, dificultad para dormir, pérdida de apetito o peso, intranquilidad, tristeza, dolores de cabeza, etc., lo que provoca un gran malestar psíquico y físico que la persona piensa que solo se aliviará fumando más cannabis.

¿En qué nos está afectando cómo pareja? ¿En qué ha cambiado nuestra vida?

La adicción ha podido generar un asilamiento entre vosotros/as y distanciándolos cada vez más, pudiendo incluso que vuestros ratos en común se basen en discusiones o reproches, sintiéndose cada vez más lejos que nunca. Por otra parte, también os ha podido separar de vuestra familia, vuestras amistades, vuestras aficiones o incluso de vuestro trabajo.

Así, el consumo de cannabis se ha podido convertir en la fuente de vuestros problemas y la razón por la que habéis podido dejar de hacer cosas juntos/as. Incluso, podéis vivirlo como un “tercero” en la relación, pues cada uno/a tiene una relación de amor o de odio por el cannabis, que está debilitando la relación de pareja.

De esta forma es como el abuso de sustancias y los problemas en la relación se vuelven un círculo vicioso: el abuso de sustancia genera problemas en la pareja, que a su vez generan angustia que puede hacer que tu pareja siga consumiendo mientras que tú sigues intentando frenar su consumo. De esta forma, ambos problemas se refuerzan el uno al otro creando una dinámica dolorosa y conflictiva cada vez más frecuente.

¿Qué problemas se generan en la pareja?

La adicción en tu pareja puede generar mucho sufrimiento y un gran estrés y tensión en la relación, con muchas preocupaciones sobre la salud, la relación y estabilidad económica familiar que produce gran incertidumbre sobre el futuro de la vida de la pareja.

Con el consumo de cannabis, se puede llegar a olvidar los aspectos positivos que se valoraban de la otra persona y de la relación, abandonando las cosas con las que se disfrutaba antes y sustituyéndolas por reproches, falta de confianza y discusiones que debilitan la pareja.

Los secretos pueden llegar a ser muy comunes, tanto por parte de un miembro por haber consumido, como por parte del otro, por haber buscado evidencias de que lo ha hecho.

Por ello, son frecuentes los problemas de comunicación, pues el consumo de cannabis se convierte en una fuente de desacuerdos y conflictos, una falta de disfrute en común e incluso, se pueden llegar a producir situaciones de violencia. Todo ello, genera un gran desgaste en la relación que hace que su estabilidad se vea afectada no logrando que se detenga el consumo de cannabis, pues el gran malestar puede fomentar incluso un aumento del consumo.

Mi pareja es adicta al cannabis

«Cuando la pareja se compromete a dejar de funcionar según las viejas normas y comienza a relacionarse de una forma nueva y mejor para ambas partes, por muy duro que sea el camino, siempre merecerá la pena recorrerlo.»

¿Cómo me afecta la adicción de mi pareja?

En las familias en las que se da un problema de abuso de sustancias en algún miembro, se produce una mayor tensión a mayor vinculación emocional con este/a. Se aumenta el riesgo de padecer depresión, estrés o ansiedad, pues es frecuente sentirse abrumado/a y rumiar con la situación, lo que produce un gran agotamiento físico y mental.

Aparte de sentimientos de traición, dolor y decepción por promesas no cumplidas de interrupción del consumo, también se pueden experimentar sentimientos de impotencia, tristeza, enfado y vergüenza. Es normal sentir inseguridad sobre cuándo la pareja ha consumido y miedo de que este consumo pase inadvertido, o miedo al pensar que tu pareja nunca se recuperará del impacto de la sustancia. Por otra parte, es posible que puedas sentirte responsable por que tu pareja consuma y también por su bienestar. Quizá tengas pensamientos de haberle fallado, y todo ello, puede hacerte abandonar el rol de pareja y adoptar el rol de cuidador/a o de guardián, resultando difícil desconectar de estas dinámicas, abandonándose a uno mismo.

También es frecuente que se aumente el control sobre la otra persona, buscando el cannabis entre sus pertenencias y que puedas tener comportamientos agresivos con tu pareja consumidora o contigo mismo.

¿Tiene solución?

Las parejas de la persona que abusa o del adicto, muy afectadas por la situación, en un intento de ayudar, pueden contribuir a mantener estas dificultades, pero sin duda, son claves en la mejora del problema. A pesar de que hayas querido ayudar a tu pareja y hayas podido probar muchas estrategias sin que ninguna haya funcionado, es esencial recordar que hay solución para este problema, y que la responsabilidad de dejar de consumir es de la otra persona, la cual, aunque no acepte que tiene un problema, necesita recibir soporte y ayuda.

Estas situaciones son un reto para la pareja, pero su solución os permitirá generar un nuevo y mejor clima en la relación. Para ello, animar a vuestra pareja y ser pacientes, atendiendo a vuestro propio cuidado, puede ayudar a equilibrar de nuevo vuestra vida en común y aliviar el estrés, favoreciendo el cese del consumo mientras paralelamente se está desarrollando una intervención terapéutica.

¿Qué hago? ¿Le digo que tiene un problema con el consumo de cannabis?

El consumo de cannabis supone un problema que puede ser un reflejo de problemas más profundos de la relación. Precisamente la aceptación del problema no es una tarea fácil y frecuentemente se niega la necesidad de tratamiento. Pero, por ello, se necesita ayuda para interrumpir el consumo.

El primer paso, es saber que hay un problema y una solución: exponer el problema y cómo os está afectando, es clave para su reconocimiento. Hablar en un tono tranquilo, mostrar preocupación sin juicios a priori, exponer la motivación por ayudar, y evidenciar las dificultades que se tienen tanto en el plano individual como en la relación de la pareja, son factores fundamentales.

¿Cuándo buscar ayuda terapéutica? ¿Dónde y a quién acudir?

En todos los casos de adicciones, es fundamental buscar ayuda terapéutica especializada, dado que está en peligro tanto la continuación de la relación de pareja como la salud física y psíquica del adicto. Nunca es tarde para poder poner en marcha una solución.

Para poder tratar la adicción y las consecuencias de la misma, la terapia de pareja sistémica es la modalidad más efectiva que genera mayor compromiso con el tratamiento y mayor efectividad para reducir el consumo, prevenir futuras recaídas y mejorar la relación de la pareja.

¿Qué puede aportar el enfoque sistémico desde ITAD?

ITAD (Instituto de Formación y Tratamiento en Terapia Familiar Sistémica, Alcoholismo y otras Drogodependencias) pionero en España en la introducción y aplicación del enfoque sistémico en adicción desde hace más de 30 años, aborda la adicción en la pareja cuyos objetivos son: reducir e interrumpir finalmente el consumo, tratar las dificultades que se han acentuado en la familia y en la pareja a raíz de la adicción al cannabis y su gran diferencia con otros modelos, es que pretende un cambio relacional en la pareja y en la familia, tanto en los problemas que origino el consumo, como en los posibles factores que le dieron origen. Si la adicción no se aborda desde un enfoque integral como éste, la abstinencia y la interrupción definitiva del consumo, no va a estar garantizada.

Así, el objetivo terapéutico desde la terapia sistémica no es solo el trabajo con la persona adicta, sino también con la pareja y el entorno que pueden favorecer o dificultar dicho proceso.

Tras reconocer el rol perjudicial de la adicción al cannabis en la relación, se trabaja para construir soporte para la abstinencia, comprometiéndose ambos a un cambio en la relación.

Una vez que el consumo ha disminuido, se abordan las dinámicas que están resultando problemáticas. Desde la terapia sistémica, se entiende estos problemas se mantienen por la conducta de cada miembro de la pareja, siendo cada uno parte del problema y de la solución.

Una vez que las dinámicas de la relación de la pareja han cambiado, ambos miembros pueden resolver mejor sus conflictos y las emociones se gestionaran mejor, de manera diferente, más sincera, abierta y respetuosa. Con estos avances en a terapia se conseguirá mayor confianza y mejor comunicación entre ambos. Esta nueva forma de relación no deja lugar para el tercero que era el cannabis y para que cada uno desarrolle el proyecto de pareja en común que quieran ambos.

La rehabilitación de una persona adicta al cannabis es un proceso en el cual se pueden presentar recaídas puntuales, que forman parte de cierta normalidad en el tratamiento de las adicciones.

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foto Pilar de la Higuera

Autor: Pilar de la Higuera González

LICENCIADA EN PSICOLOGÍA
foto Pilar de la Higuera

Autor: Eduardo Brik

MÉDICO PSICOTERAPEUTA
Director de ITAD y del «Máster en Terapia Familiar Sistémica» y presidente de la Asociación «Terapias Sin Fronteras»
Web: https://eduardobrik.com
Correo: info@itadsistemica.com