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​A propósito del Programa de la Cadena Ser “Hoy por hoy “al cual fui invitado para abordar un tema de gran actualidad la legalización del cannabis y sus consecuencias el 2 de Agosto de este mismo año, el que suscribe, Eduadro Brik, en calidad de especialista en el Tratamiento de Adicciones y Director de ITAD con más de 30 años de experiencia en este área, decidí escribir este artículo con el objetivo de dar a conocer a las personas interesadas en este tema, las razones y controversias que existen actualmente.

  1. El Cannabis es una droga blanda

La clasificación entre drogas duras y blandas a lo largo del tiempo ha sido un recurso que se ha utilizado por aquellos que quieren justificar la producción, la comercialización y la venta de esta sustancia.

Por ejemplo, el The American Journal of Drug and Alcohol Abuse, a pesar de conocer los efectos a corto y largo plazo de cada sustancia, muchos autores siguen utilizando esta clasificación popular para tratar el fenómeno de las drogas. En un estudio en el que se analizaron 132 artículos científicos publicados entre los años 2011 y 2015, de los que más del 93% utilizó el término “droga dura” (color rojo) para referirse a diversas sustancias, mientras que un 33% empleó el término “droga blanda” (color verde). En este estudio se incluía al alcohol, cannabis y nicotina como drogas blandas, mientras que todas las demás drogas eran drogas duras.

Desde ITAD consideramos que esta clasificación es un artificio que no tiene base científica, porque dicho así se favorece su consumo con posibilidad de abuso o adicción en una sociedad que no pone límites ni restricciones al consumo de drogas.

El cannabis es una sustancia psicoactiva capaz de producir adicción con perjuicios dañinos especialmente en el área del sistema nervioso central produciendo psicosis entre el 13 y 15% de los consumidores entre 13 y 18 años, que puede conducir a la esquizofrenia, es también una droga que altera el estado de ánimo, afectando seriamente la memoria, el comportamiento interpersonal produciendo agresividad. La abulia, la apatía, la hipersomnia y la indiferencia son parte de los consumidores crónicos de cannabis.

El cannabis consumido conjuntamente con el alcohol, multiplica sus efectos produciendo alteraciones severas en la conducción. En España, el 40% de los accidentes de tráfico actualmente están relacionados a consumo de alcohol y muchos de ellos mezclados con el consumo de cannabis.

Su uso crónico está demostrado y produce muerte neuronal limitante y problemas psicomotores (rigidez, dificultad en la marcha, etc.)

Podemos concluir que aunque se quiera fomentar el consumo lúdico como algo inocuo de una droga blanda, no podemos prever el porcentaje de personas que van a tener abuso y dependencia a la sustancia con las consecuencias arriba explicadas.

  1. Si el cannabis tiene un uso terapéutico medicinal en el dolor de afecciones como el cáncer, y útil en el Parkinson, Dolor crónico, etc., no tiene por qué ser perjudicial para el uso social y recreativo

La comunidad médica no se opone en muchos países al uso terapéutico medicinal prescrito, por lo cual dicho uso tiene que estar legalizado en todos los países, pero no se puede confundir  esto de forma manipulativa que dicho uso terapéutico tiene que ser legalizado en el campo recreativo, lúdico o social.

  1. Yo solo/as soy un/a consumidor/a social

No podemos llegar a la conclusión de que solo podemos vincularnos socialmente gracias al cannabis o al alcohol, dado que si es así no podríamos tener relaciones interpersonales sanas, ni gestar amigos o pareja sin éstas u otras drogas.

No hay “consumidores sociales” (denominación elegante creada para atribuir que dicha droga se fuma en grupo). Un alto porcentaje de los jóvenes entre 14 y 18 años que comienzan a consumir cannabis, generalmente mezclado con alcohol y un porcentaje nada despreciable de ellos, finalmente van a tener un consumo abusivo o adictivo con las consecuencias sociales, familiares y médicas ya demostradas.

  1. El cannabis no es tan malo como el alcohol y el tabaco

Como dice un viejo refrán “las comparaciones son tediosas” y aquí debemos aplicar la misma idea. Un argumento habitual que usan los jóvenes o aquellos que fomentan la legalización y el consumo lúdico es que el alcohol  y el tabaco son más perjudiciales y están legalizadas, siendo este un pensamiento falso.

Las investigaciones han demostrado lo perjudicial del consumo de alcohol y de tabaco con un recorte en la expectativa de vida de 10 a 12 años debido a las enfermedades que ocasionan, y siguen siendo drogas legales, dado los intereses económicos y políticos fomentan directamente e indirectamente el consumo

Se según un informe de la Organización Mundial de la salud  (OMS),  205 Millones de personas de todo el mundo consumen algún tipo de droga ilegal, sus efectos en las condiciones de salud, reflejada tanto en la mortalidad como en los años de vida con deterioro con discapacidad es mucho menor que por las sustancias legales como por ejemplo el tabaco y el alcohol.

El 12 % de los fallecimientos que suceden cada año se deben a drogas legales ( 8,8 % tabaco y 2% Alcohol) frente al 0, 4 % debido a drogas ilegales : cannabis, anfetaminas, éstaxis, cocaína y opioides), lo que supone convertir a una droga en legal no tiene por qué implicar una disminución en los problemas graves que ocasiones y sino todo lo  contrario.

El hecho de que el alcohol y el tabaco sean drogas legales, no ha provocado una disminución en su consumo y en las consecuencias graves que producen ambas drogas sino lo contrario tanto las mafias y el contrabando de alcohol y tabaco no han dejado existir.

Los criterios de salud y prevención deben primar sobre cualquier otro criterio, a la hora de pensar en legalizar una sustancia ilegal.

¿Queremos lo mismo para el consumo de cannabis?

La cantidad de jóvenes que abusan del cannabis es cada vez más frecuentes, y está demostrado científicamente que su consumo continuado genera adicción y con inicio temprano es perjudicial especialmente en menores entre 14 y 18 años.

El consumo continúo y descontrolado resulta peligroso produciendo daño neuronal problemas de memoria, atención, fracaso escolar, ansiedad y brotes psicóticos pudiendo llegar a la esquizofrenia.

Está demostrado que el consumo de cannabis con alcohol multiplica los efectos perjudiciales especialmente en la conducción de cualquier medio de transporte y maquinaria.

  1. El cannabis es una droga social y cultural aceptada por tanto no puede ser mala

Popularmente se considera al cannabis como una droga social, porque los jóvenes socialmente piensan que al ser su consumo social, culturalmente aceptado, por lo tanto se piensa que dicho consumo es algo normal “Si lo hacen todos/as es normal”.

Esta conducta está reforzada en muchos casos por padres permisivos, padres que introducen a sus hijos al consumo, padres que confunden la libertad y la permisividad, basadas estas ideas en que vivimos en una sociedad libre y democrática.

También convergen padres ignorantes que desconocen los efectos del consumo, con una sociedad permisiva que alienta a la desinformación en el tema u ofrece solamente una  información manipulada y distorsionada ya que existen nichos de mercado que se benefician o se pueden beneficiar del él.

  1. Yo puedo controlar el consumo de cannabis, lo dejo cuando quiero y a mí no me genera adicción

No es fácil controlar el consumo del cannabis, como de casi ninguna droga, esto lo demuestran las consecuencias comportamentales que se generan tras un consumo abusivo que deriva finalmente en un consumo adictivo.

La dependencia a las drogas y al cannabis en este caso, no es un problema de voluntad, es un problema de salud y por lo tanto desde las instancias públicas, profesionales y de aquellos que trabajamos en salud mental, constituye un desafío que es necesario y preciso resolverlo.

Un estudio del año 2017 del Ministerio de Sanidad, en el cual se encuestaron a 61.810 estudiantes de Enseñanzas Secundarias entre 14 y 18 años, observaron que 31,3% del total de los jóvenes encuestados que han consumido cannabis en los últimos 30 días, está involucrado en peleas o agresiones físicas, un 16% tiene relaciones sexuales de las que se ha arrepentido al día siguiente, un 34,4% ha tenido relaciones sexuales sin preservativo, un 39,8% no recuerda lo sucedido la noche anterior, el 61% presenta resaca al día siguiente y un 50,1% ha tenido conflictos o discusiones importantes con los padres o hermanos.

En base a estos datos, no podemos pensar que estos comportamientos obedecen a que un joven de estas edades se fume solamente un “porrito” por las noches, sea un “consumidor social” de cannabis, ni tampoco podemos deducir de dichos datos que todos estos jóvenes controlan su consumo. Tampoco podemos afirmar el grado de adicción que existe en ellos en caso que la adicción estuviera instalada, pero la experiencia clínica terapéutica en adicciones demuestra que, la gravedad de los datos expuestos anteriormente hace suponer que muchos de los consumidores de cannabis encuestados que revelaron estas conductas sí podrían estar presentando conductas adictivas.

En toda esta encuesta no hemos mencionado los daños que se han producido en ellos ámbito de los estudios, el fracaso escolar y en la mala relación con los padres (Encuesta sobre uso de drogas en enseñanzas secundarias en España, 2018. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad).

  1. El cannabis favorece la creatividad

No hay ningún estudio científico que demuestre que las personas que consumen cannabis aumentan su creatividad. Muchas personas creativas y famosas han consumido o consumen marihuana por influencias sociológicas, por trastornos de personalidad destacado y/o por las consecuencias neuroquímicas propias de la adicción.

Por el contrario, la actividad de cannabis en el sistema nervioso central produce un enlentecimiento de los procesos mentales, dado que como es bien sabido el cannabis produce una reducción de la psicoactividad.

  1. Fumar cannabis es de “progre” y cuestionar su consumo es de retrogrado

Toda experiencia novedosa en el ser humano es un símbolo de libertad y puede ser un puente para una trasformación personal y social, sin embargo adjudicar el deseo de libertad, el deseo de cambio el deseo de experimentar sensaciones nuevas solo es patrimonio ideológico y político de gente progresista es erróneo dado que hay mucha gente progresista o de izquierda que no  hace abuso del consumo de drogas o de cannabis, precisamente porque encuentran en otros ámbitos de actuación su sensación de libertad, creatividad, disfrutes, experiencias y relaciones nuevas, etc. como en las siguientes actividades: disfrutar al comer bien y sano, disfrutar de su actividad sexual y nuevas experiencias en la misma, sentir que su estado de conciencia cambia al actual de forma solidaria con el entorno y con el medio ambiente, disfrutar meditando, haciendo turismo, teniendo relaciones interpersonales sanas y estables. Amanto y perteneciendo a núcleos significativos en su vida aportando a la sociedad y creando de distintas formas.

Todas estas actividades activan en el ser humanos los circuitos de recompensa en el cerebro y no solo las drogas.

Por otra parte, conocemos a gente que está adscrita a partidos políticos de la derecha y no son necesariamente progre y consumen cannabis, alcohol cocaína, etc.

  1. Si el consumo de cannabis es legal, el porcentaje de consumidores y de adictos bajará.

 En el mundo hay 6 países donde el consumo recreativo es legal (Holanda, Costa Rica, Canadá, Portugal, Georgia, Uruguay) y en varios estados de EEUU su consumo también es legal, mientras que en muchos otros países solo está permitido el consumo para uso medicinal.

Sin embargo, está demostrado desde que se ha permitido el uso recreativo del cannabis, como en Washington por ejemplo, desde 2012, ha aumentado el número de accidentes mortales donde el conductor había consumido marihuana. Entre los años 2013 y 2014 el porcentaje involucrado en dichos accidentes paso de 8 al 17%.

Está demostrado en el tema de la conducción que el cannabis afecta la seguridad de los conductores, aumentado su capacidad de juicio. También está demostrado que su consumo altera la rapidez, la percepción y en general las capacidades al volante.

No está claro si en los países en que se legalizó el consumo para uso recreativo que la cantidad de consumidores haya disminuido significativamente, lo que sí se sabe en el caso de Holanda por ejemplo, es que es el país donde más afluencia turística hay debido a esta despenalización del consumo legal del cannabis

Según un artículo publicado por la BBC en 2010 titulado “Holanda, a 34 años de tolerancia con las drogas” exponen:

“Las autoridades holandesas despenalizaron la venta y consumo de drogas blandas, pero no su producción, de manera que las fuentes de abastecimiento de los coffeeshops provienen de los circuitos delictivos.

Además, Holanda no ha encontrado una solución al problema del consumo de las drogas de diseño, las cuales dominan el mundo nocturno y de discoteca, y suelen ser acompañadas de sustancias como el alcohol.

Si bien parece que se ha estabilizado su consumo, la anfetamina supone una proporción significativa de los tratamientos iniciados por consumidores problemáticos, entre un 6 y 10%, cuando la proporción europea es de alrededor del 3%”.

  1. El cannabis no produce problemas de salud física y mental.

 La vía de absorción de la marihuana es la respiratoria, todo “maestro” que enseña a su discípulo a fumar porros, le pide que haga una inspiración profunda, retenga el humo durante unos segundos hasta expulsarlo.

El cannabis se consume generalmente mezclado con el tabaco y se está inspirando aire caliente que posee 4000 componentes químicos produciendo un efecto broncodilatador siendo la puerta de entrada al torrente sanguíneo. Tabaco + hachís (con entrada en sangre) nos expone a una combinación toxica muy agresiva. Está demostrado que su uso crónico y significativo puede producir problemas bronquiales y pulmonares graves.

Su uso crónico se ha demostrado que genera inflamación crónica del cerebro lo que implica muerte de neuronas y problemas diversos a largo plazo de la psicomotricidad.

He señalado que el cannabis produce esquizofrenia en un 15% de los adolescentes que inician su consumo entre los 14 y 18 años, a parte de los problemas de atención, concentración y memoria, con fracaso escolar y trastornos del comportamiento (agresividad).

  1. Si se legaliza el cannabis no aumentará su consumo ni las consecuencias de su consumo continuado.

Los argumentos que se utiliza para defender la legalización del cannabis son:

  • No se verá aumentado el número de consumidoras si no lo contrario, bajaran.
  • La calidad será mejor que la actual.
  • Las consecuencias graves que produce el consumo continuo se reducirá.

Todos estos argumentos están alentados por un interés recaudatorio, un interés económico y un interés por el propio consumidor para no ser multado en el consumo en vía pública como se hace ahora con el alcohol y el cannabis.

No está demostrado que esto sea cierto, como ha sucedido en los mayoría de los países en los cuales se ha legalizado.

Lo que debe primar sobre los criterios “aparentes” de libertad son los criterios de salud. Ninguna persona es libre mientras que haga uso abusivo y adictivo de las drogas.

Referencias:

Eduardo Brik

Eduardo Brik

Médico Psicoterapeuta

Director de ITAD y  del «Máster en Terapia Familiar Sistémica» y presidente de la Asociación «Terapias Sin Fronteras»
Web: https://eduardobrik.com
Correo: info@itadsistemica.com

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