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Sinopsis
Fight Club (conocida como El club de la lucha en España y como El club de la pelea en Hispanoamérica) es una película de 1999 basada en la novela homónima de Chuck Palahniuk. La cinta fue dirigida por David Fincher y protagonizada por Edward Norton, Brad Pitt y Helena Bonham Carter. Norton interpreta al protagonista, un «hombre común», cuyo nombre no se revela, que está aburrido con su profesión liberal en la sociedad estadounidense, por lo que funda un «club de peleas» clandestino con un vendedor de jabones llamado Tyler Durden (interpretado por Brad Pitt), y se ve envuelto en una relación con éste y con Marla Singer, interpretada por Helena Bonham Carter.

A los ejecutivos del estudio no les gustó la película y reestructuraron la campaña de marketing para tratar de reducir las posibles pérdidas. Fight Club no cumplió las expectativas del estudio en taquilla y recibió reacciones polarizadas por parte de la crítica. Pese a eso fue nominada a un Óscar y a otras quince nominaciones, además de ser considerada una de las mejores películas de Brad Pitt. La película, de mensaje ambiguo, arrollador, y de difícil compresión en tan sólo un visionado, no gustó los primeros años tras su estreno. No obstante, acabó convirtiéndose en una película de culto. La película se convirtió en una de las más controvertidas y de las que más se hablaba en 1999. The Guardian la vio como un presagio de un cambio en la vida política estadounidense y describió su estilo visual como innovador. La película encontró el éxito comercial con su lanzamiento en DVD, lo que facilitó que se convirtiera en una película de culto. Actualmente se encuentra en el décimo puesto de la IMDb de las mejores películas de la historia.

Premios

1999: Nominada al Oscar: Mejores efectos de sonido.

Crítica

  • David Fincher («Alien 3», «Seven») continúa su escalada al olimpo de los directores de culto, con su personal, atractivo y moderno estilo, entregando una polémica y violenta cinta sobre tipos desilusionados y luchadores ilegales; un nihilista canto al inconformismo que hizo furor entre los más jóvenes al tiempo que su original guión (de peligroso mensaje) era denostado por la crítica. Jabón y dinamita aparte, «El club de la lucha» es un film clave en el cine americano de final de siglo, acusado de efectista cuando precisamente ése es su propósito (quizá su único propósito), que contó con legión de seguidores y excelentes resultados de taquilla. Adultos con prejuicios satanizadores de la violencia tipo Tarantino, abstenerse.
    Pablo Kurt: FILMAFFINITY
  • «Su contundencia y radicalidad levantó ampollas»
    Jordi Batlle Caminal: Diario La Vanguardia
  • «Pretenciosa gilipollez (…) Todo resulta un disparate con pretensiones de gran espectáculo»
    Carlos Boyero: Diario El Mundo
  • «De todos es sabida la predilección de Fincher por la violencia. Pero en esta ocasión se ha pasado. El filme es un puro despropósito, un canto fascista al salvajismo»
    Fernando Morales: Diario El País
  • «Se supone que tenemos que tomarnos el vínculo entre machos y los rituales de sangre como una protesta contra la esterilidad del corporativismo y el diseño moderno, pero los golpes sadomasoquistas de Fincher arrollan toda posible crítica social»
    David Denby: The New Yorker
  • «Si hubiera continuado con el filón que explora en su primera parte, podría haber sido una gran película. Pero el segundo acto es autocomplaciente y el tercero, tramposo (…) Puntuación: ★★ (sobre 4)» 
    Roger Ebert: Chicago Sun-Times

 

«Somos los hijos indeseados de Dios, ¿y qué? Nuestros padres eran nuestros modelos de Dios, y si nuestros padres nos fallaron, ¿qué dice eso de Dios? Tienes que tener en cuenta la posibilidad de no caerle bien a Dios, él nunca quiso tenerte. Con toda probabilidad él te odia, pero no es lo peor que pueda ocurrirte. ¡¡No lo necesitamos!! Que se jodan la maldición y la redención, somos hijos no deseados de Dios, así sea.» The Fight Club (El Club de la Lucha).

—Tyler: ¿Sabes lo que es una nórdica?

—Protagonista: Un edredón.
—Tyler: Sí, una manta, una simple manta. ¿Por qué dos tipos como nosotros sabemos eso? ¿Acaso resulta esencial para nuestra supervivencia en el sentido primitivo de la palabra? No. Entonces ¿qué somos?
—Protagonista: ¿Qué sé yo? ¿Consumidores?
—Tyler: Eso es, consumidores, subproductos obsesionados por un estilo de vida. Asesinato, delito, pobreza… son cosas que no me incumben. Lo que sí me importa son las revistas de famosos, una televisión con 500 canales, el nombre de alguien en mi ropa interior, crecepelos, viagra… sucedáneos.
The Fight Club (El Club de la Lucha).

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