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La adicción a los Selfies impide la comunicación auténtica entre las personas

Las nuevas tecnologías no sólo han cambiado nuestra forma  de sentir y percibir el mundo que nos rodea sino también la forma de relacionarnos y de exponernos a nuestros entornos más próximos.

Los nuevos valores que imperan en nuestra sociedad, están cambiando nuestra forma de comunicarnos. Las imágenes y no las palabras, son el medio para contar nuestra experiencia. Estamos en la era de la “Cultura de la imagen”.

Esto ha llevado, a un nuevo fenómeno conocido como Selfie que consiste en: publicar, comentar, compartir de forma persistente nuestra experiencia a través de nuevas imágenes por medio de las redes sociales como por ejemplo Instagram, Facebook, etc.

Nos encontramos sumergidos en una interacción continua dónde, si no damos a conocer aquello que estamos haciendo u opinamos sobre un hecho de manera pública, nos lleva a pensar que no somos reconocidos, que no existimos y por lo tanto, nuestra opinión no tiene ningún valor (el narcisismo se ha apoderado y casado con la imagen de forma concreta).

Hoy en día, no existe ninguna evidencia científica que pueda afirmar que aquellas personas que comparten o publican imágenes propias en diferentes redes sociales puedan padecer algún tipo de trastorno psicológico.

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imagen, vía unsplash

Sin embargo, el uso excesivo de los Selfies o de mostrar nuestra vida privada en las redes sociales de forma continua podría estar asociado con determinados problemas psicológicos-relacionales.

Las personas que usan de forma abusiva los Selfies o diferentes redes sociales para mostrar su vida privada suelen tener relaciones interpersonales superficiales, baja autoestima, necesitan una aprobación y aceptación constante de los demás, presentan un bajo control de los impulsos, inclusive podrían padecer muchas de ellas un trastorno de personalidad narcisista y/o rasgos de personalidad límite.

Este comportamiento en estas personas, puede convertirse en un fenómeno adictivo, el cual va a requerir de tratamiento psicoterapia sistémico.

La persona adicta necesitará un mayor número de publicaciones para recibir un mayor número de “Me gustas” y así, reafirmar su autoestima o autoimagen,  para llenar el vacío existencial que padecen. Es más llamativo, cuando las personas retocan o modifican de forma obsesiva sus imágenes antes de publicarlas o compartirlas en cualquier red social.

En resumen, se podría decir que las nuevas tecnologías en sí mismo no son el problema, sino el uso que se hace de las mismas.

Estos valores se van consolidando como normales en esta sociedad de la imagen, abandonando la sociedad de las ideas y el diálogo.

Eduardo Brik

Eduardo Brik

Médico Psicoterapeuta y Director de ITAD

Eduardo Brik .com

Borja Cuellar

Borja Cuellar

Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica.

Autor del Blog “Que piensa un psicólogo”

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