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La crisis del corona virus es un gran desafío para las relaciones de pareja. La proximidad forzosa por la cuarentena nos invita a encontrar actividades relajantes que podemos llevar a cabo respetando el espacio del otro pero al mismo tiempo, podemos y debemos compartir con nuestra pareja los temores que nos van surgiendo de forma abierta y sincera.

Los efectos psicológicos que tenemos los humanos como respuesta a esta crisis son: miedos reales de contraer la enfermedad, ansiedad y miedo a morir, ansiedad a un escenario apocalíptico pero también ansiedad por lo indefinido de este periodo, la duración real de la enfermedad, los métodos para poder combatirla y ansiedad también por la forma de defenderse frente a ello, tanto a nivel personal como a nivel de los elementos terapéuticos que existen en la actualidad. Otro tipo de ansiedad y miedo no menos importante son la ansiedad que produce la desaparición o reducción de los ingresos económicos, la perdida de los puestos de trabajo o la necesidad de cerrar empresas, lo que supone afrontar al mismo tiempo muchos miedos de forma conjunta. Por eso, durante y después de esta crisis nos tenemos que ir reinventando en muchos planos de la vida.

El hecho de tener que forzar durante la cuarentena a estar por un periodo prolongado e indeterminado de tiempo, sin poder salir a refrescarnos, puede avivar las llamas que hay en la superficie de la relación de pareja.

Incluso sin corona virus, como terapeuta de pareja y de familia, he observado que las parejas o familias,  al atravesar un periodo de 15 días o un mes juntos, durante las vacaciones  pueden incrementar su conflictividad, exacerbar problemas de relación previos no resueltos y ser esta convivencia intensa la causante de iniciar los trámites de divorcio.

Me referiré a continuación a algunos de los aspectos más relevantes que he encontrado en parejas que están conviviendo este encierro forzoso, que me parece necesario destacar ofreciendo algunas recomendaciones que puedan ser de utilidad. Obviamente dichas recomendaciones difícilmente se ajustarán a parejas que tienen problemas serios en la relación del tipo: problemas importantes de adicción, maltrato psicológico o físico, trastornos de personalidad tipo Borderline o Narcisista, otros trastornos graves de salud mental, o problemas graves de comunicación que no han sido o no están siendo tratados por un profesional de la psicoterapia.

Hablar de los miedos, temores y fantasías

Cuando se inicia un encierro forzoso, uno de los dos tiene miedo a compartir el espacio común todo el tiempo, mientras que el otro puede estar feliz sobre este hecho y no está preocupado en absoluto por ello.

Mi principal recomendación en estos casos es no ignorar el temor del otro a plantear esto y que cada uno se sienta capaz de expresar dicho temor. Incluso, si alguno no está actualmente sufriendo la enfermedad, pero está en cuarentena preventiva, una buena idea es permitir que puedan aflorar las expectativas positivas, sobre cómo van a ser las cosas que puedan surgir a partir de esta convivencia.

Siendo muy pragmáticos, si en la casa hay suficiente espacio se recomienda que se reserve una habitación de uso privado para quien necesite momentos de calma o tranquilidad. Esta medida va a ser muy sana ya que facilita a ambos para un movimiento más claro entre distancia y cercanía.

Ser proactivo y creativo

La cuarentena puede ser un periodo muy extraño y una única oportunidad para ser creativo en el espacio común, por ejemplo: hay armarios, aparadores o cajones para organizar, papeles o carpetas de trabajo para acomodar o seleccionar, cuentas de banco que pueden ser revisadas conjuntamente y una oportunidad para quitar todas aquellas cosas de la casa que usted realmente no necesita (objetos, ropa, libros, etc.). Esta es una buena oportunidad para hacer una limpieza a fondo de la casa conjuntamente y que en otras oportunidades no se tiene tiempo para hacerlo.

También, es una buena oportunidad para generar conversaciones vía WhatsApp, Skype, etc. con amigos o familiares viviendo en el extranjero, con quien frecuentemente escasea el tiempo para conectarse. Es una oportunidad para ver periódicamente una película que quiera compartir con su pareja u observar alguna charla interesante en internet sobre algún tema universal que pueda ser de su interés.

Para parejas que tengan hijos mayores y no estén muy ocupados, se pueden hacer ejercicios de intimidad haciendo preguntas que se acerquen a la intimidad del otro o intimidad compartida.

Para las parejas que tienen hijos pequeños o en edad escolar la situación es más compleja, dado que tienen a la escuela no solo de forma digital sino que tienen el colegio en casa. El atender conjunta y alternativamente a los hijos en estas tareas puede ser un factor de acercamiento emocional entre ambos.

No olvidar que esta es una oportunidad para aprender algo nuevo de su pareja o para enseñarle a su pareja ciertos trabajos de la casa que usted está cansado /a de hacer, o para introducirlos en algo que ellos/as nunca habían hecho antes, por ejemplo: cocinar, hornear, usar un nuevo software, jugar a juegos de mesa, etc. También es una oportunidad para crear una lista de juegos a jugar, una lista de canciones que a cada uno le gusta o también poder bailar conjuntamente en el salón, etc. Convertir este evento de la cuarentena de la crisis del corona virus en una celebración o agradecimiento como se está haciendo en España y en muchos países de Europa, como un motivo para compartir solidariamente en los balcones, ventanas o terrazas con el vecindario, agradeciendo diariamente al personal sanitario de cada país, quienes se encuentran en la primera línea del frente ante el corona virus y quienes están arriesgando sus vidas al estar mucho más expuestos.

También es importante reservar tiempo para estar solo: hacer meditación, echarse una breve siesta por la tarde, tener alguna conversación con alguien de afuera, tocar algún instrumento o trabajar.

Las crisis, los peligros o las necesidades urgentes llevan a que los sistemas cambien, de lo contrario se destruyen. Los sistemas cambian por una necesidad de supervivencia. En este caso, el enemigo está afuera, es invisible, lo que produce un gran temor, pero también si nos infectamos puede estar dentro de nosotros, lo que aumenta este temor.

La experiencia que estamos viviendo ha cambiado nuestras vidas para siempre y nuestras vidas en el día a día, dado que muestra tanto nuestras debilidades como nuestras fortalezas. En esta experiencia es probable que cada miembro de la pareja se sienta solo en la relación y desarrolle sentimientos como temor, rabia, tristeza y dolor.

Casi todos tenemos una tendencia natural a ventilar nuestras emociones en presencia de personas cercanas, pero en esta situación este tipo de liberación de emociones, es probable que cause enfado, pueda conducir a insultos y finalice en peleas en muchos casos.

Se recomienda poder hablar sobre lo que estamos sintiendo con nuestra pareja, lo que va a suponer mucha ayuda, reduciendo la tensión, por lo tanto intente hablar sobre sus miedos, ansiedades e incertidumbres y la perdida de seguridad.
Un punto importante en este apartado es sentir que no va a ser juzgado o criticado por el otro/a.
Se recomienda evitar planteos o expresiones como: “tu estas exagerando”, “eres una histérica o histérico”, “tranquilízate” o “¿Por qué estás tan nervioso si yo no te he hecho nada?”
La posibilidad de mostrar un entendimiento reciproco, reducirá la intensidad de emociones negativas y fortalecerá el sentido de unidad, el cual es necesario en tiempos de crisis

Pensar que la cuarentena es una situación temporal

A nadie le gusta estar forzado a abandonar el trabajo, pero seamos claros ¿Cuánto tiempo pasamos nosotros conjuntamente sin estar al mismo tiempo haciendo malabares con otras mil cosas?  Para muchas parejas y familias la cuarentena podrá ser una experiencia relacional  interesante, mientras que para otros aumentará la tensión o provocará una atmosfera que puede ser explosiva. Es mucho peor saber que en esta situación de convivencia forzosa puede representar estar  en peligro tanto de salud como económico.

Debemos estar atentos a estos miedos y preocupaciones de cada miembro de la pareja y recordarle que la cuarentena va a ser una situación temporal.

Dedicaremos tiempo a pensar cosas que nos ayuden a afrontar las distintas dificultades, tanto de forma individual como en pareja. Organizaremos una lista de actividades relajantes que puedan permitir disminuir la tensión, incluso en condiciones de aislamiento. Si la situación lo permite y ambos pueden llegar a disociarse de la situación actual por un rato, se recomienda expresar el afecto a distintos niveles, incluso buscar algún tiempo para mantener relaciones sexuales.

Evitar los bucles negativos

Los seres humanos no somos idénticos, por lo tanto, tampoco como nos comportamos en las relaciones de pareja. Nuestro comportamiento dependerá de los rasgos de carácter, situaciones personales o del entorno que estamos atravesando, de nuestras experiencias pasadas y del momento del ciclo vital en el cual nos encontramos. También dependerá de nuestra pareja y de los modelos repetitivos de interacción que hemos desarrollado entre ambos.

Desde el punto de vista sistémico en la relación de pareja, la conducta de cada uno afectará y estará afectada por el comportamiento del otro/a, quien, en algunas ocasiones se encuentra en una situación parecida a la que nosotros estamos
Todas las parejas han creado modelos repetitivos de conducta desarrollados por ambos

Los bucles o patrones de interacción entre las personas, no son ni positivos ni negativos, el peligro reside en que nuestros roles y nuestros pensamientos o interpretación sobre lo que está pasando sean fijos y no estén sujetos a ningún tipo de cambio. De esta manera estamos reduciendo el potencial y la posibilidad de cambio que cada uno de nosotros posee.

El peligro es que podemos diferir cómo abordamos la amenaza que puede haber sobre la relación. En la mayoría de las parejas,  uno de los miembros regula su conducta a través de momentos de introversión y toma sus permisos para estar solo, aislarse o no hablar, mientras que el otro se regula a sí mismo a través de la cercanía. El problema reside en que mientras uno decide calmarse de estas formas, puede sin quererlo estar empujando a la otra persona a lo contrario. En casos en que uno de los miembro de la pareja decida aislarse durante un lapso de tiempo razonable, el otro debe facilitárselo cómo señal de aceptación y cariño a la pareja, este ya volverá cuando se den condiciones. En el caso contrario, cuando  uno de ellos quiera la cercanía y el otro también responderá de acuerdo a las expectativas, como una señal de comprensión y emocionalidad compartida.

La proximidad física aumenta el peligro de contagio, no solo por el corona virus, sino también porque produce reacciones de estrés y de exacerbación de un bucle negativo, es decir de un patrón de interacción negativo. Se recomienda tratar de mitigar los miedos que usted tiene y la forma de cómo los afronta desde la perspectiva de su estilo personal de afrontamiento positivo, con el objetivo de poder salirse del bucle negativo en el cual usted está detenido.

 

«Los seres humanos no somos idénticos, por lo tanto, tampoco como nos comportamos en las relaciones de pareja»
Eduardo Brik

Eduardo Brik

Eduardo Brik

Médico Psicoterapeuta

Director de ITAD y  del «Máster en Terapia Familiar Sistémica» y presidente de la Asociación «Terapias Sin Fronteras»
Web: https://eduardobrik.com
Correo: info@itadsistemica.com