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El Cannabis No Es Una Droga Blanda

por 27 May, 2016Terapia Familiar Sistémica

 Carlos Alvarado: Compartir una tarde de risas entre amigos no parece un grave problema.  Hacerlo acompañado del consumo de drogas sí que lo es. Aunque, si como jóvenes, pensáramos que lo importante es saber qué se consume y qué cantidades se consumen, entonces eliminaríamos de la lista las drogas usualmente denominadas “duras” (heroína, cocaína, anfetaminas y alcohol) y de esta manera nos limitaríamos a tener una diversión “suave” fumando marihuana o hachís, según el gusto, dado que las consideramos una de las  drogas blandas. Pero si además de ésto, pensáramos en lo inofensivo de estas conductas, nos podemos aventurar a probar tal vez un pastel de cannabis. Eso fue lo que pensaron un grupo de jóvenes universitarios en Madrid la tarde de un fin de semana de Febrero de 2014, que se antojaba divertido y que acabó con graves intoxicaciones y un coma que por poco  le cuesta la vida a uno de ellos, todo debido a la “inocua” sustancia del cannabis, componente activo del hachís y de la marihuana.

La diversión, la imprudencia, la curiosidad y el desconocimiento acrecentado por las informaciones que circulan sobre los riesgos mínimos de consumir cannabis, en cualquiera de sus presentaciones, provocan confusión y por tanto mayor riesgo de incrementar gradualmente el consumo  hasta convertir el consumo esporádico en consumo adictivo y de esta manera generar graves secuelas en la salud y en la vida de los jóvenes.

En este punto podemos reflexionar sobre algunos datos científicos y estadísticos:

  • Diversos estudios indican que el inicio precoz (11-12 años edad) en el consumo de esta sustancia entorpece el desarrollo neuronal y genera mayor daño cerebral debido que nuestra maduración alcanza su plenitud recién cumplidos los 20 años de edad.
  • Consecuencias graves de un consumo continuado en la edad adolescente como el fracaso escolar, síndrome amotivacional, depresión, fallos en la atención y en la concentración,  irritabilidad y  pérdida de memoria;  aparecen como señales iniciales de una espiral de consumo que, en un porcentaje del 3 al 5% de los consumidores, puede desembocar en episodios psicóticos con una alta probabilidad de conducir a trastornos psicóticos crónicos, graves y duraderos como, por ejemplo, la esquizofrenia.
  • La legalización del cultivo, tenencia y venta y consumo de Holanda (primer país que legalizó  este producto), no condujo a menos consumidores sino a más, con mayor cronicidad y deterioro. Por otro lado, la legalización en Uruguay, obedece a “cantos de libertad”, con el objetivo de perseguir a las mafias que trafican con estas sustancias, y tampoco conducen a un menor consumo.

Es por ello que la responsabilidad de la transmisión de información correcta y no tendenciosa es prioritaria tanto para los jóvenes como para sus padres. La corriente “legalizadora” del consumo de cannabis marca una tendencia problemática que genera, como se mencionaba anteriormente, mucha confusión y perjudica la toma de conciencia de los efectos nocivos del consumo del cannabis y de una enfermedad cada vez más creciente que se llama adicción. Y aunque no todos los jóvenes que consumen cannabis acaban consumiendo drogas de mayor poder tóxico, es verdad que una gran mayoría de  los que han acabado cayendo en otras drogodependencias, comentan haberse iniciado con el consumo de cannabis y el alcohol.

El proceso de crecimiento y maduración de los jóvenes en la actualidad, está en juego, en un momento importante en sus vidas como es la entrada en el mundo adulto. La sociedad necesita del empuje y motivación de las nuevas generaciones. Pero el mantenimiento de este problema psicosocial genera mucha preocupación y alarma que a su vez invita a reflexionar en qué es lo que se puede hacer realmente para cambiarlo.

La familia, considerada como la unidad principal que conforma la sociedad,  puede generar desde su interior, soluciones a los problemas de los hijos jóvenes que están incursionando en el consumo de drogas. Finalmente, la consulta a tiempo o  el asesoramiento de un profesional especializado  ayuda a que se encaucen mejor todas las ideas que surjan para poder abordar el problema y empezar a solucionarlo.

Carlos Alvarado

Carlos Alvarado

Psicólogo

Licenciado en Psicología, Psicoterapeuta y Terapeuta de Familia (FEAP y FEATF)
Coordinador del Área de Psicoterapia Sistémica en niños y adolescentes
Correo: carlosalvarado@itadsistemica.com

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