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SOLEDAD Y ENVEJECIMIENTO EN TIEMPOS DE COVID- 19 DESDE EL MODELO SISTÉMICO

por: Henar Braña

Graduada en Psicología

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1. Introducción

La mayor parte de las personas experimentan soledad en algún momento de su vida, pero la soledad en las personas mayores presenta unas características particulares y puede conllevar una serie de riesgos.

El objetivo de este trabajo es conocer sus características, los factores de riesgo y de protección que pueden ayudar a proteger su aparición.

2. Soledad y prevalencia

Cuando hablamos de soledad, en ocasiones se engloban conceptos como vivir solo, aislamiento social o soledad forzada. Es conveniente  clarificar estos términos.

  • La soledad se refiere a la sensación subjetiva o percibida de aislamiento, entendido como un sentimiento de malestar causado por la discrepancia entre el deseo de la persona por tener un mayor contacto social y el número real de interacciones sociales que tiene (Hawkley y Kocherginsky, 2018).
  • El aislamiento social o soledad forzada hace referencia a la circunstancia objetiva que se caracteriza por escasos contactos o interacciones sociales.

Algunos autores distinguen también entre soledad emocional, referida a la falta de vínculo íntimo y que se acompaña de sentimientos de desolación e inseguridad, y soledad social, referida a la falta de relaciones sociales y de amistad que provean de un sentimiento de pertenencia que proporcione acompañamiento y hagan sentirse parte de la comunidad (Weiss, 1973).

En España, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística (INE, 2019) de las 4.793.600 de personas que viven solas, 2.009.100 son mayores de 65 años. Esto hace alusión al 42 % de los cuales el 72,3% son mujeres. Estos datos sitúan a los mayores de 65 años en una situación de vulnerabilidad. Vivir solo en una situación de confinamiento puede favorecer la aparición de los sentimientos de soledad forzada.

«Cuando hablamos de soledad, en ocasiones se engloban conceptos como vivir solo, aislamiento social o soledad forzada»

3. Envejecimiento y ciclo vital

Las personas mayores de 65 años suelen comenzar o atravesar la etapa del Retiro de la Vida Activa, en la cual los hijos son independientes y tienen su propia vida e incluso familia.

Muchos de los padres pasan a ser abuelos y comienzan un periodo nuevo del ciclo vital. Además, un porcentaje significativo de ellos necesitan de cuidados. En esta etapa, es importante la aceptación del cambio generacional, aceptar la finalización de la vida laboral, establecer un nuevo contrato relacional entre la pareja si existiera, afrontar un mayor cuidado de su estado de salud, un posible declive físico y afrontar la muerte de gente significativa de su entorno y la idea de la propia muerte (Ochoa de Alda, 1995).

La familia y el trabajo durante etapas vitales previas estructuran la vida, por lo tanto, los cambios que se dan en el envejecimiento en estas áreas pueden afectar en gran parte al sentimiento subjetivo de soledad, aunque este fenómeno no se da en todos los casos, dado que un porcentaje de la población sigue siendo activa en este nuevo periodo. En ocasiones la jubilación conlleva a la desvinculación, lo que, unido a la pérdida de amistades y de roles, supone un debilitamiento de las redes sociales (Iglesias de Ussel, 2001). Existen tres grupos de factores que influyen en la soledad durante el envejecimiento: sociodemográficos, de salud y sociales (Dahlberg, et al., 2018).

4. Envejecimiento y soledad durante la pandemia

Debido a la pandemia, se han tomado una serie de medidas para proteger a las personas mayores de 65 años. Esto conlleva que muchas personas mayores se encuentren en una situación de aislamiento social y soledad forzada, aumentando el riesgo de que puedan sufrir problemas de salud física y mental (Ausín et al., 2020). Especialmente estudios como el de Santini et al. (2020) muestran como la situación de confinamiento aumenta en las personas mayores el riesgo de padecer sintomatología depresiva y ansiedad. Asimismo, los sentimientos de soledad se asocian con un mayor deterioro en las actividades de la vida diaria, una menor actividad física, menor bienestar y una peor salud mental. Además, implica un mayor deterioro cognitivo, una progresión más rápida de la demencia y una mayor probabilidad de ser ingresado en un centro asistencial, así como se relaciona con múltiples enfermedades cardiovasculares (Cacioppo, et al., 2014) y un aumento en el riesgo de mortalidad (Carrasco y Fraile, 2016).

Durante el confinamiento se ha podido observar como una de las principales fuentes para derribar el aislamiento en la población general han sido las nuevas tecnologías. Sin embargo, esto ha demostrado aún más la barrera existente entre las personas mayores y la nueva era digital, aumentando el riesgo del aislamiento social. Esto muestra la importancia de formar a este sector de la población en el uso de estos recursos para que se puedan beneficiar de ello, pudiendo crear redes de apoyo social y un sentido de pertenencia (Armitage y Nellums, 2020).

Otro de los factores de riesgo que juega un papel fundamental y que invisibiliza dicho problema es el estigma (edadismo) que existe entre la población general en referencia a que la soledad es algo normal y específico de la edad, un problema enquistado pero invisible desde hace mucho tiempo en nuestra sociedad. Combatir este estigma y la discriminación es fundamental, así como cambiar el modelo de cuidados y encontrar la forma adecuada para que la información y los recursos lleguen a este sector de la población, especialmente a las personas más vulnerables, aquellas que viven solas o aisladas (Ausín et al., 2020).

«Otro de los factores de riesgo que juega un papel fundamental y que invisibiliza dicho problema es el estigma (edadismo) que existe entre la población general en referencia a que la soledad es algo normal y específico de la edad.»

5. Prevención de la soledad en tiempos de Covid-19

A continuación, se exponen una serie de orientaciones dirigidas a mitigar y prevenir los sentimientos de soledad en las personas mayores en tiempos de Covid- 19.

En primer lugar, los ciudadanos podemos fomentar la colaboración voluntaria y vecinal con el objetivo de que en esta situación se conozcan las necesidades de cada persona mayor y puedan ser acompañadas y ayudadas en lo que necesiten. Asimismo, es importante mantener el contacto regular con ellas y con nuestros familiares de mayor edad, a través del teléfono o de otros medios, para mitigar estos sentimientos de soledad y proporcionar un apoyo emocional.

Como factores de prevención que pueden realizar las personas mayores nos encontramos los siguientes: solicitar ayuda o apoyo de otras personas cuando esta lo necesite, así como aceptar la ayuda que ofrecen los voluntarios y la red vecinal. Utilizar los teléfonos de contacto habilitados para hablar con los profesionales y voluntarios especializados en dicha temática. Mantener de forma regular el contacto con familiares, amigos y vecinos, vía telefónica, digital (WhatsApp, Facebook, Skype…) u otros medios. Establecer y mantener una rutina ocupacional, así como buscar actividades gratificantes que permitan a la persona sentirse conectada con la vida, en continuo aprendizaje y desarrollo personal, estimulándose así cognitivamente. Por último, encuadrar esta etapa en la idea de esperanza y proceso (Ausín et al., 2020).

6. Conclusiones

Las personas mayores de 65 años atraviesan una etapa del ciclo vital donde experimentan importantes cambios los cuales pueden afectar en gran parte al sentimiento subjetivo de soledad. Además, estas personas son más vulnerables a vivir solas. La pandemia ha supuesto una serie de cambios a nivel social que ha propiciado que muchas personas mayores se encuentren en una situación de aislamiento social y soledad forzada aumentando el riesgo de que puedan sufrir problemas de salud física y mental.

Por tanto, nos encontramos ante una gran problemática social ya existente anteriormente la cual se está agudizando debido a la pandemia que necesita ser abordada. Para ello se han propuesto una serie de orientaciones para prevenir y mitigar los sentimientos de soledad en las personas mayores en tiempos de Covid- 19. Sabemos que en muchos de los casos esto no es suficiente y la persona presenta un malestar clínicamente significativo persistente. En esos casos se recomienda realizar Psicoterapia con un enfoque sistémico ya que es una problemática que implica factores relacionales de la familia y la comunidad.

7. Referencias Bibliográficas

  • Armitage, R. y Nellums, L. B. (2020). COVID-19 and the consequences of isolating the elderly. The Lancet Public Health.
  • Ausín, B. y Abad, A. (2020). Soledad y Covid- 19. Recomendaciones para mitigar la soledad no deseada frente al Covid-19 en personas mayores y en población general. Cátedra extraordinaria UCM- Grupo 5 Contra el Estigma.
  • Cacioppo, S., Capitanio, J. P., & Cacioppo, J. T. (2014). Toward a neurology of loneliness. Psychological bulletin, 140(6), 1464.
  • Carrasco, M. M., & Fraile, E. G. (2016). La soledad en los mayores. El gran factor de riesgo. Informaciones psiquiátricas: Publicación científica de los Centros de la Congregación de Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús, (224), 59-65.
  • Dahlberg, L., Agahi, N., & Lennartsson, C. (2018). Lonelier than ever? Loneliness of older people over two decades. Archives of Gerontology and Geriatrics, 75, 96-103.
  • Hawkley, L. C., & Kocherginsky, M. (2018). Transitions in loneliness among older adults: A 5-year follow-up in the National Social Life, Health, and Aging Project. Research on Aging, 40(4), 365-387.
  • Iglesias De Ussel, J. (2001). La soledad en las personas mayores: Influencias personales, familiares y sociales: Análisis cualitativo. Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, Secretaría General de Asuntos Sociales, Instituto de Migraciones y Servicios Sociales.
  • Instituto Nacional de Estadística (INE). (2019). Encuesta continua de hogares. INE
    Ochoa de Alda. (1995). Enfoques en terapia familiar sistémica. Herder Santini, Z. I., Jose, P. E., Cornwell, E. Y., Koyanagi, A., Nielsen, L., Hinrichsen, C.,.. & Koushede, V. (2020). Social disconnectedness, perceived isolation, and symptoms of depression and anxiety among older Americans (NSHAP): a longitudinal mediation analysis. The Lancet Public Health, 5(1), e62-e70.
  • Weiss, R.S. (1973). Loneliness: the experience of emotional and social isolation. MIT Press, Cambridge.

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