¿Por qué los padres deben consultar inmediatamente al enterarse del consumo de hachís o marihuana de sus hijos?
El impacto de consumir THC en la adolescencia: más allá de una “etapa”
Cuando los padres descubren que su hijo o hija ha consumido THC (tetrahidrocannabinol) —el principal componente psicoactivo del cannabis—, es frecuente escuchar frases como “solo fue una vez” o “es algo propio de la edad”. Sin embargo, minimizar o postergar la consulta profesional puede aumentar el riesgo de complicaciones emocionales, familiares y académicas posteriores.
En la adolescencia, el cerebro aún está en desarrollo. El consumo de THC puede afectar procesos fundamentales como la memoria, la atención, la regulación emocional y por tanto su actividad académica. Además, su uso temprano (entre los 13 y 17 años) se asocia con mayor vulnerabilidad a la dependencia y con el inicio de consumo de otras sustancias.
No es solo un problema individual: el consumo impacta en todo el sistema familiar
Desde el modelo sistémico, el consumo de un hijo o hija no se entiende únicamente como un problema individual, sino como un síntoma que refleja un desequilibrio en el sistema familiar. Esto no significa “culpar” a la familia, sino reconocer que es frecuente que la comunicación familiar y los vínculos, pueden influir en que, un consumo inicial, se instale como frecuente.
Por eso, la intervención psicoterapéutica temprana no se limita a “dejar de consumir” solamente, sino a comprender también qué lugar ocupa ese consumo en las relaciones familiares. Una psicoterapia familiar sistémica permite abrir espacios de diálogo, restaurar la confianza y fortalecer los recursos del sistema.
¿Por qué es necesario actuar de inmediato?
Consultar con un equipo especializado puede marcar una gran diferencia. Estas son algunas razones clave:
- Prevención de daños neuropsicológicos: el cerebro adolescente es especialmente sensible a los efectos del THC.
- Detección de factores de riesgo: el estrés, dificultades en la comunicación o presiones del grupo de pares.
- Fortalecimiento de las relaciones familiares: la intervención temprana reduce la tensión y el aislamiento emocional.
- Prevención de la continuidad del consumo: intervenir pronto evita que el consumo ocasional se vuelva habitual.
- Desarrollo de recursos personales y familiares: la familia aprende a acompañar y a dialogar, desde la comprensión, no desde el control o el castigo.
El rol del profesional especializado
En ITAD trabajamos desde una mirada sistémica y relacional, integrando la experiencia en el tratamiento de adicciones y la psicoterapia familiar. Nuestro enfoque no se centra en etiquetar, sino en entender qué está expresando el joven a través del consumo, y cómo puede la familia reorganizarse para favorecer su bienestar y autonomía. En cada caso se diseñan estrategias para favorecer la reducción del consumo y su interrupción.
La consulta temprana no solo aborda el consumo y sus consecuencias, sino que ofrece una oportunidad de crecimiento y bienestar para toda la familia.
Conclusión: actuar pronto es cuidar
Enterarse del consumo de THC en un hijo o hija puede generar miedo, culpa o confusión, pero pedir ayuda no significa fracasar como padres, sino dar un paso valiente hacia la protección y el acompañamiento saludable.
En ITAD, atendemos a familias y adolescentes desde hace más de 35 años en el campo de las adicciones, contribuyendo a los procesos de cambio, prevención y recuperación.
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Eduardo Brik
Director de ITAD




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