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En este artículo pretendemos reflexionar y poner alguna luz sobre las nuevas funciones del padre en las familias del siglo XXI.

La posmodernidad ha traído consigo una nueva concepción del término familia, y una redefinición de los roles parentales dentro del sistema familiar y ha ubicado al padre de familia en un nuevo posición. ¿Cuál son las funciones del padre en las familias de siglo XXI?

¿QUÉ ES UN PADRE DE FAMILIA?

El término “padre” viene del latín pater, cuyo significado es jefe de familia, protector, defensor. De ahí palabras como patria, patriarcado, patrono.

Neuburger (1995) aclara que la palabra padre, etimológicamente, tiene dos partes: Ata y Fader. Ata hace referencia al padre familiar, mientras que Fader se refiere al padre eterno, la ley, el jefe,  es decir, nos encontramos con un “papá” cercano a los hijos, protector, que une por una lado la filiación de reconocimiento y amor,  y por el otro a un “padre” distante, que representa la autoridad dentro de la familia.

En relación con estos significados, el autor rescata la figura del “padre de familia” como una figura intermediaria entre lo privado (el hogar), y lo público (sociedad).

¿CUÁLES SON LAS FUNCIONES DEL PADRE EN LAS FAMILIAS DEL SIGLO XXI?

  • Representar al grupo familiar en la arena social.
  • Proteger a la familia del intrusismo social.

La madre y los hijos permanecen en la esfera privada e íntima (el hogar), siendo el padre de familia la cabeza visible del grupo familiar, que da sustento, protección y seguridad. 

Las funciones del padre en las familias del siglo XXI empezaron a cambiar, con la incorporación de la mujer a la esfera pública, a través del acceso al mundo laboral, empresarial y social.

Ella, ya participa de manera más visible y activa en la sociedad, a la vez que sigue siendo el elemento fundamental en la esfera íntima de la familia. Se convierte también en proveedora económica, y es capaz de tomar decisiones sobre su sexualidad y su deseo de tener hijos/as, gracias a los métodos de control de la natalidad.

La mujer sale de casa a un mundo de hombres y dicha salida, supone una serie de desafíos: luchar por una igualdad salarial, acceder a los mismos puestos de responsabilidad en empresas e instituciones, y recibir un trato digno y respetuoso.

El hombre, por su parte, entra en casa, y se encuentra con que ya no sólo tiene que ser el proveedor económico y el “Macho Alfa”, sino también emocional, al mismo tiempo que se implica en las tareas domésticas y mira a su pareja desde la igualdad.

Tanto para la mujer como para el hombre, los desafíos comentados son todo un reto.

En el caso de la mujer, este cambio de rol provoca un gran agotamiento físico, cognitivo y emocional, por la sobrecarga que, hoy en día, supone no alcanzar el equilibrio entre su participación en la esfera pública (Trabajo) y privada (Familia). Ella, sigue siendo la persona que se hace cargo en mayor medida de todo lo que implica la crianza y el trabajo en casa, además de trabajar fuera con las mismas exigencias que a un varón y, en algunos casos incluso más, sólo por el hecho de ser mujer.

El hombre, por su parte, todavía está buscando su sitio en el hogar. Esta nueva situación le provoca un gran desconcierto, por un lado quiere implicarse más en la familia, participar de manera más activa en el trabajo doméstico y en la crianza de los hijos pero por el otro, la realidad, a día de hoy, muestra que hay aún un gran desequilibrio sin saber dónde está su lugar.

ESTUDIOS Y ESTADÍSTICAS SOBRE LA PATERNIDAD

El Instituto Universitario de la Familia de la Universidad Pontificia de Comillas ha realizado un estudio, a través de una encuesta compuesta por 100 preguntas, a una muestra representativa de 1.569 individuos de la Comunidad de Madrid. El Informe de Familia resultado de dicho estudio “vuelca” las siguientes conclusiones:

  • El 85% de los encuestados reclama más presencia del padre en el hogar.
  • El 63% considera que la ausencia del padre afecta al desarrollo personal y laboral de su pareja
  • El 86% no puede señalar ningún ejemplo público de paternidad positiva.
  • El 90% piensa que la clave de la paternidad positiva es pasar más tiempo con sus hijos
  • El 95% piensa que la clave para que el padre ejerza su función parental de manera satisfactoria para los hijos es educar en la igualdad y lograr una conciliación familia- trabajo (93%).
  • El 63% piensa que la ausencia paterna no sólo impacta en el desarrollo de los hijos, también afecta al desarrollo personal y laboral de su pareja, sobre quien recae el grueso de las obligaciones de crianza.

Estos datos confirman que:

  • Todavía falta presencia del varón en casa.
  • Su ausencia tiene efectos negativos tanto en la pareja como en los hijos/as.
  • La sociedad todavía no es capaz de mostrar un modelo al hombre en el que fijarse e indicarle las funciones del padre en la familia como ejemplo de “la nueva paternidad o paternidad afectiva”.

EL ROL DEL PADRE EN LAS FAMILIAS DEL SIGLO XXI

La  desaparición paulatina del patriarcado, con la incorporación de la mujer al mundo laboral, la llegada de los métodos de control de la natalidad y la ley del divorcio entre otros cambios, han supuesto pasar de una relación de desequilibrio a una mayor simetría.

Empieza a vislumbrarse un varón que le gusta estar en casa, que disfruta con la implicación en la crianza de lo hijos, que participa activamente en las tareas domésticas, pero aún así sigue sintiendo la presión social de ser el “exitoso” en el mundo laboral, al no renunciar a una carrera profesional, de tener que aspirar a un estatus en el trabajo.

Todo esto le ubica en una asincronía entre lo que puede empezar a sentir y vivir y lo que “la norma” le exige.

Todo esto nos lleva a las siguientes preguntas ¿cómo puede evolucionar el rol del varón respecto al de la mujer, en sus funciones parentales?, ¿cómo se puede lograr un encaje de ambos roles en un momento donde hay tantos “dobles mensajes”? ¿Cuál es el rol del padre en la educación, ante un hijo/a adolescente?, en definitiva ¿Cuál son los roles del padre y de la madre en la familia? y 

El sociólogo Lluis Flaquer (1999) sugiere “los progenitores del futuro serán seres híbridos en términos de las asociaciones simbólicas incorporadas históricamente en cada uno de los géneros” (p. 94).

El varón (rol del padre moderno) está ante el gran reto de aceptar todas las oportunidades que se están presentando para ejercer una nueva paternidad (funciones del padre en las familias del siglo XXI). Al igual que las madres se han convertido en sostenedoras económicas y en “cabezas de familia” (en el término clásico, de autoridad, como estamos viendo en muchas familias monoparentales), el varón puede convertirse en un padre que da nutrición emocional, afectiva, protección, además de ser  organizador del hogar, y estar implicado en actividades escolares y extra escolares, reuniones de padres, etc.

En esta sociedad cada vez más individualista, los padres y madres tienen que trabajar en equipo, mano a mano, entendiendo que, aunque el ideal no existe, lo mejor para los hijos/as es la presencia tanto del padre como de la madre y esto requiere que ambos progenitores hagan un movimiento de flexibilidad mutua para dejar espacio al otro en los nuevos roles parentales y sociales. El hombre tiene que ver a la mujer de igual a igual en la esfera pública y ésta al varón en la esfera privada.

Flaquer (1999) concluye “las mujeres que encabezan las familias monoparentales constituyen la avanzadilla del este movimiento, mientras que los padres separados que asumen conscientemente su paternidad son los heraldos de la transición a una sociedad más igualitaria en lo que respecta al género”. (p.95)

La cuestión no es, entonces, ¿para qué sirve un padre?, la cuestión no es necesitar solo a un padre o solo a una madre, sino tener dos seres plenos, que se sientan completos, seres diferentes y complementarios,  que se unan para formar una familia, y ejerzan los roles que sean pertinentes para que los hijos/as crezcan también de manera completa y plena, incluso si están separados o divorciados

En la coparentalidad, desde la mutua colaboración y la igualdad puede la clave para los padres y madres del siglo XXI.

 

BIBLIOGRAFÍA

  • Castillo Jiménez, M. (2017): “Informe Familia. Igualdad para conciliar”. Revista “Universidad Pontificia de Comillas”. Nº 93. P. 16-17. Diciembre 2017.
  • Flaquer, Ll. (1999): “La estrella menguante del padre”. Ariel. Barcelona.
  • Neuburger, R. (1995): “La familia dolorosa”. Cap. 6. Notas sobre el padre de familia: ¿ha dicho un pobre padre? Herder. Barcelona.

Carmen Bermúdez

Psicóloga Clínica. Experta en Terapia Familiar, de pareja e individual Sistémica

Coordinadora y Docente del Máster “Terapia Familiar Sistémica” ITAD

Correo: carmenbermudez@itadsistemica.com

 

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