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Psicoterapia Transcultural e integración

por 21 Jun, 2011Terapia Familiar

La Psicoterapia Transcultural es un nuevo modelo de estudio, análisis, observación y tratamiento de los distintos problemas individuales o relacionales que presentan los seres humanos. El análisis cultural o sociocultural de las diferentes problemáticas cobra sentido en el nuevo mundo globalizado e intercultural. Es imposible pensar en una Psicoterapia que no tome en cuenta la influencia de la cultura y de los interrogantes transculturales, no sólo para aprender y ayudar a mejorar a los demás, sino también para conocernos y aprender de nosotros mismos en diferentes situaciones. Nos vamos conociendo y nos conoceremos a nosotros mismos a través del contacto y el contraste con lo diferente.

La necesidad de desarrollar una sensibilidad cultural y de mejorar nuestra relación empática en los servicios psicológicos y de salud mental es un elemento central para las relaciones interculturales con inmigrantes o simplemente con formas culturales diferentes a las nuestras.

La Antropología, la Psicología y la Psiquiatría deberán trabajar en forma interdisciplinaria a fin de relacionar Salud, Enfermedad y Cultura. La relación entre estas disciplinas es una pieza clave para nuestro trabajo en la práctica clínica, tanto en la Psicología y la Psiquiatría como en la Medicina en general.

El concepto cultural del otro exótico, distante y lejano, al cual se lo catalogaba y clasificaba en su patología cultural, es una idea del pasado y no ajustada a la realidad actual. En un mundo globalizado y transcultural el otro exótico no es más un ser distante e inaccesible y por lo tanto no puede permanecer tan diferente, dado que está entre nosotros, crece rápidamente en un mundo urbanizado, de intercambio, lo que obliga a construir puentes interculturales que permitan trabajar y accionar sobre las diferentes culturas.

Antes de preguntarnos el papel de la cultura en nuestra práctica clínica – especialmente con inmigrantes – en el campo de la Psicología y de la Psiquiatría, estamos obligados a redefinir los conceptos de cultura que no pueden ir desligados del concepto de identidad y de los distintos modelos de aculturación, tanto de los inmigrantes como de la sociedad de acogida.

La cultura en la Antropología clásica era un modelo coherente y homogéneo, ésta estaba definida como una entidad suprasubjetiva, la cual incluía el pensamiento, el comportamiento y los sentimientos de los individuos endoculturados en una misma sociedad. Por lo tanto, un individuo perteneciente a esa cultura iba a tener una estructura de personalidad básica, y lo mismo sucedía en los sistemas sociales, de gobierno, en los rituales, en los liderazgos, en los mitos y en la forma de clasificar sistemas culturales.

En esta lógica, los modelos culturales foráneos eran vistos como exóticos y las psicopatologías de dichas culturas iban a tener formas locales de intervención terapéutica. Los llamados síndromes culturales ligados a la cultura aparecieron para confirmar las teorías del relativismo cultural como síndromes idiosincrásicos de esas sociedades, los cuales no eran los mismos que en Occidente.

El relativismo originado en este movimiento holístico se derrumbó y fue cuestionado, debido a los siguientes factores:

  1. Los inmigrantes de diferentes culturas que llegaban a Occidente no presentaban estos síndromes ligados a la cultura.
  2. Hubo carencia de estudios epidemiológicos sobre las culturas específicas.
  3. Carencia de instrumentos clínicos que permitan mejorar los diagnósticos y las terapias transculturales. Esta situación dio lugar a una redefinición de cultura como concepto científico, lo que permite comprender e interpretar la conducta humana de todo tipo, sea ésta normal o anormal.

Está demostrado que los seres humanos somos seres biológicos, familiares y culturales. Los primates llegaron a ser homosapiens porque transmitieron información genética desde sus sistemas internos hacia los sistemas externos de la naturaleza, lo que obligó desarrollar símbolos y conocimiento.

La externalización de la información trajo consecuencias para el modelado de la vida. La cultura es parte de la naturaleza humana y la naturaleza o biología humana es parte de la cultura humana. En este contexto, todo Psicoterapeuta deberá trabajar con una definición de cultura más adaptativa.

Según Gertz, cultura es el conjunto de conductas adaptativas, que provienen de ser miembro simultáneo de diversos contextos. Ello incluye nuestra participación e identificación con los contextos a los cuales nos adherimos.

La idea de cultura se convierte en dinámica, cambiante y más real y no estática, inamovible, rígida, que se tenía hasta entonces. El concepto de cultura que desarrollamos se debe a las necesidades individuales o de adaptación al medio (Werger y Luckman, 1998).

Este nuevo concepto de cultura afecta e influye en nuestra identidad individual y grupal, la transforma, la diversifica, la enriquece o la reafirma en un marco endogámico cultural. La sociedad receptora de inmigrantes transforma sus señas de identidad cultural, en el mejor de los casos, abriéndose a una interculturalidad activa: yo me abro al otro, lo reconozco como un igual, interacciono, soy capaz de aprender de él y de vivir con las diferencias. Ésta es la base de la Transculturalidad. En el peor de los casos, la sociedad receptora o una parte de ella rechaza o segrega a una minoría o a veces dicha minoría se autoexcluye culturalmente con el objeto de salvaguardar y mantener por todos los medios su identidad.

La cultura y la identidad en la inmigración van a estar afectadas y se ven reflejadas por los siguientes aspectos:

  1. los proyectos migratorios individuales.
  2. las redes interpersonales y comunitarias tanto en la sociedad de acogida como en la sociedad que se deja.
  3. la influencia de la convivencia en barrios con fuerte presencia de inmigrantes.
  4. la nueva economía de colectivos específicos de inmigrantes.
  5. la problemática particular de las parejas mixtas o biculturales.
  6. los matrimonios de conveniencia para obtener la nacionalidad.
  7. las trabas legales para regularizarse.
  8. entrega de hijos de inmigrantes en adopción, una vez obtenida la nacionalidad.
  9. leyes que rigen los reagrupamientos familiares.
  10. la discriminación concreta de una minoría.
  11. la dificultad en la inserción escolar y universitaria (guetos o integración escolar).
  12. la mujer que migra sola.
  13. la mujer que migra con hijos pequeños.
  14. lo menores no acompañados que llegan en pateras.
  15. la familia que migra en dos tiempos.
  16. los problemas de identidad de las segundas generaciones.
  17. la dificultad o imposibilidad de inserción laboral en su oficio.
  18. las trabas para la convalidación de titulación.
  19. los cambios culturales de la sociedad de acogida.

La Psicoterapia Transcultural es un medio fundamental para la integración en una sociedad de diversidad cultural y de inmigración. Conceptos como “estrés aculturativo”, “duelo cultural”, “familia inmigrante”, “parejas mixtas”, “reagrupación familiar”, “familia transnacional” o “estereotipos”, “prejuicios” tanto en el terapeuta como en el inmigrante, son muy importantes a tener en cuenta para trabajar con personas de otras culturas. Al mismo tiempo, el conocimiento o información básica de aspectos culturales de las poblaciones a asistir es imprescindible para una adecuada intervención.

La Terapia Familiar Sistémica, los modelos del Construccionismo Social y de la Narrativa y los modelos de Intervención en Crisis son de gran utilidad en el trabajo con la persona inmigrante. La incorporación de las terapias tradicionales de cada cultura a dichos modelos permiten atender con eficacia las problemáticas transculturales.

En este contexto, a través del diálogo intercultural terapéutico, vamos construyendo una identidad bicultural o multicultural, tanto en el profesional como en el individuo, pareja o familia inmigrante. Ello facilitará, respetando el deseo de cada persona o colectivo, una mayor posibilidad de integración o de adaptación a las distintas situaciones de la inmigración.

Deberemos respetar que muchas familias o individuos vivan en un mundo más que en el otro sin perder sus puntos de referencia. Solo a través del desarrollo de una sensibilidad cultural, seremos capaces de comprender la problemática del otro diferente, seleccionar las técnicas y estrategias y por lo tanto intervenir adecuadamente.

Eduardo Brik

Eduardo Brik

Médico Psicoterapeuta

Director de ITAD y  del «Máster en Terapia Familiar Sistémica» y presidente de la Asociación «Terapias Sin Fronteras»
Web: https://eduardobrik.com
Correo: info@itadsistemica.com

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