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VIOLENCIA FILIO-PARENTAL Y TERAPIA SISTÉMICA

por: Marta Massana

Graduada en Psicología

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1. Introducción

La violencia filio-parental (VFP) existe desde hace varios años, sin embargo, ha adquirido una mayor visibilidad en las últimas décadas [14] y recibido una mayor atención por parte de los expertos [15]. Dada la disparidad de definiciones, los Expertos de la Sociedad Española para el Estudio de la Violencia Filio-Parental (SEVIFIP) propusieron una definición clara para emplearse por los profesionales, según la cual, la VFP se entiende como:

“Conductas reiteradas de violencia física, psicológica (verbal o no verbal) o económica, dirigida a las y los progenitores, o a aquellas personas que ocupen su lugar. Se excluyen las agresiones puntuales, las que se producen en un estado de disminución de la conciencia que desaparecen cuando ésta se recupera (intoxicaciones, síndromes de abstinencia, estados delirantes o alucinaciones), las causadas por alteraciones psicológicas (transitorias o estables) (el autismo o la deficiencia mental severa) y el parricidio sin historia de agresiones previas” (Pereira et al., 2017, p.220).

Este artículo pretende acercar el fenómeno de la VFP, dando a conocer datos, factores de riesgo y consecuencias asociadas así como explicar la intervención desde un enfoque sistémico.

2. Prevalencia en España

Hay que tener en cuenta que en muchas ocasiones es ocultado por el estigma social [10]. En la revisión realizada por Aroca (2010), se encontraron porcentajes que oscilaban entre el 30,8% y el 3,4%, mientras que, Pérez y Pereira (2006), hallaron una prevalencia media del 10% en sus estudios revisados.

La Fiscalía General del Estado (2019), hace referencia a las denuncias interpuestas por madres y/o padres, víctimas de malos tratos por sus hijos e hijas menores de edad, se observa que se notificaron 4.753 en 2014, 4.898 en 2015, 4.355 en 2016, 4.665 en 2017, 4.871 en 2018. Sin embargo, estos datos no reflejarían la situación real puesto que son muchos los casos que no llegan a ser denunciados.

«La Fiscalía General del Estado (2019), hace referencia a las denuncias interpuestas por madres y/o padres, víctimas de malos tratos por sus hijos e hijas menores de edad, se observa que se notificaron 4.753 en 2014, 4.898 en 2015, 4.355 en 2016, 4.665 en 2017, 4.871 en 2018»

3. Ciclo de la violencia filio-parental y sus consecuencias

Antes de la explicación del ciclo, es necesario dar una pincelada de algunos de los factores de riesgo que aparecen relacionados con la VFP. De acuerdo con Carrasco, García, y Zaldívar (2018), algunos de los factores de riesgo ampliamente citados en la investigación sobre VFP son: el consumo de drogas, la separación familiar, la exposición a la violencia, el fracaso escolar o la patología mental. A estos factores, Calvete, Orue y Sampedro (2011) añaden el ejercicio de una baja disciplina parental y el ejercicio de conductas delictivas. Sin embargo, el más señalado es el consumo elevado de drogas [11] que incrementa el riesgo de ejercer violencia por parte de los menores.

Según Pereira y Bertino (2009), la VFP se produce generalmente en una escalada que se inicia con violencia verbal y/o vejaciones, evolucionando hacia las amenazas o la violencia material y, culmina en la violencia física, la cual no se detiene ni habiendo conseguido una sumisión total. Aroca-Montolío et al. (2014) proponen un ciclo de la violencia (Figura 1) en el que los hijos o hijas suelen recurrir al ejercicio de la violencia y los padres y madres suelen tomar dos caminos, el de la sumisión o el de la hostilidad, sin que ninguno de ellos rompa el círculo de violencia.

Figura 1. Representación de las fases del ciclo de la violencia filio-parental. (Versionado de Aroca et al, 2014, p.162)

La VFP implica elevados niveles de dolor y estrés en las familias que la padecen [10; 15] y, entre sus consecuencias cabría destacar: el distanciamiento entre los miembros, cuyo foco de la relación sería la violencia; la identificación que recibe el agresor de “problemático” y el aislamiento progresivo del entorno social [14].

4. Intervención sistémica con padres e hijos

De acuerdo con Caldwell y van Rybroek (2013), la Terapia Familiar Sistémica ha mostrado eficacia en el tratamiento de la VFP. Desde la perspectiva sistémica y según Pereira y Bertino (2009), es necesario abordar relacionalmente esta problemática, centrándose no sólo en la extinción de la conducta violenta sino también en la modificación de la dinámica familiar para evitar la continuidad del problema y su agravamiento. La eficacia de esta terapia, radica en la persecución de la modificación de las interacciones familiares respecto a la conducta violenta y el incremento de las interacciones familiares entre padres/madres e hijos/as [10]. Por ello se vuelve primordial el trabajo tanto con los padres y madres como con los hijos/as [8].

En primer lugar, para poder abordar terapéuticamente la VFP, se requiere el cese de la violencia en el hogar pues, al ser ésta homeostática y paralizar el sistema familiar, sería inviable actuar sobre él [1]. Esto plantearía la posibilidad del abandono del hogar por parte del menor para poder asegurar el fin de la misma [15].

Durante todo el proceso, en función del caso, se realizarán sesiones familiares, sesiones con el sistema parental y sesiones individuales con el menor u otros miembros en caso de ser necesario. A continuación, se exponen algunos de los puntos para proceder a intervenir en esta problemática, tomando como referencia el Protocolo de Intervención en VFP [13] y El Programa De Adolescentes que Agreden a sus Padres (P.A.P) [9].

  • Fase previa de recogida de información.
  • Fase inicial de intervención. Analizar la VFP, sus antecedentes, desencadenantes y consecuencias, analizando en detalles las acciones de la familia ante las mismas. Igualmente, será imprescindible el pacto de no violencia durante la intervención, paralizándose la misma si no se cumple el acuerdo. Finalmente, se plantearán los objetivos de la intervención.
  • Fase media: Se trabajará la comprensión de la violencia y de su funcionalidad, analizando a nivel relacional qué perpetúa las conductas agresivas y modificando las creencias y pensamientos asociados a la misma. A la par, se trabajará la identificación y el manejo emocional, el autocontrol, las habilidades sociales y estrategias de resolución de problemas, tanto con las madres y padres como con los hijos o hijas. Específicamente, se intervendrá con los padres y madres en la mejora del control de contingencias.
  • Fase final: cuando se cumplen los objetivos terapéuticos y se observa un cambio en el funcionamiento familiar, se plantea el fin de la terapia con sesiones de seguimiento.

«Durante todo el proceso, en función del caso, se realizarán sesiones familiares, sesiones con el sistema parental y sesiones individuales con el menor u otros miembros en caso de ser necesario»

5. Conclusiones

De acuerdo con Pérez y Pereira (2006), es importante señalar que el estudio de la VFP es reciente. Sin embargo, es un fenómeno que tiene unas consecuencias muy nocivas a nivel individual, familiar y social que requieren de un abordaje integral y sistémico para disminuir los efectos del mismo.

6. Bibliografía

  1. Abeijón, J.M. (2011). La violencia en su contexto. En R. Pereira (Coord.), Psicoterapia de la violencia filio-parental. Entre el secreto y la vergüenza (pp. 24-44). Ediciones Morata.
  2. Aroca Montolío, C. (2010). La violencia filio-parental: una aproximación a sus claves. [Tesis doctoral], Repositorio UV http://hdl.handle.net/10550/38666
  3. Aroca-Montolío, C.; Lorenzo-Moledo, M y Miró-Pérez, C. (2014). La violencia filio-parental: un análisis de sus claves. Anales de psicología, 30 (1), 157-170. http://dx.doi.org/10.6018/analesps.30.1.149521
  4. Caldwell, M. F., & van Rybroek, G. (2013). Effective treatment programs for violent adolescents: Programmatic challenges and promising features. Aggression and Violent Behavior, 18(5), 571–578. https://doi.org/10.1016/j.avb.2013.06.004
  5. Calvete, E., Orue, I., y Sampedro, R. (2011). Violencia filio-parental en la adolescencia: características ambientales y personales. Infancia y Aprendizaje, 34, 349-363. http://dx.doi.org/10.1174/021037011797238577
  6. Carrasco, N., García, J. y Zaldívar, F. (2018). Diferencias asociadas a la violencia filio-parental en función del tipo de familia (“normalizadas” vs “en riesgo”) y parentesco de la víctima. Revista de Psicología Clínica con Niños y Adolescentes 5 (3), 30 35. doi: 10.21134/rpcna.2018.05.3.4
  7. Fiscalía General del Estado (2014). Memoria de la Fiscalía General del Estado. Centro de Estudios Jurídicos. Ministerio de Justicia. Recuperado de https://d3cra5ec8gdi8w.cloudfront.net/uploads/documentos/2019/09/10/_memoria2019_76609dd4.pdf
  8. Gallagher, E. (2004) Youth Who Victimise Their Parents. Australian and New Zealand Journal of Family Therapy, 25 (2), 94-105. https://doi.org/10.1002/j.1467-8438.2004.tb00591.x
  9. González-Álvarez, M., Gesteira, C., Fernández-Arias, I. y García-Vera, M.P. (2009). Programa de adolescentes que agreden a sus padres (P.A.P.): Una propuesta específica para el tratamiento de problemas de conducta en el ámbito familiar. Psicopatología Clínica, Legal y Forense, 9(1), 149-170.
  10. Martínez, M. L., Estévez, E., Jiménez, T. I., & Velilla, C. (2015). Violencia filio-parental: principales características, factores de riesgo y claves para la intervención. Papeles del psicólogo, 36(3), 216-223.
  11. Pagani, L., Tremblay, R.E., Nagin, D., Zoccolillo, M., Vitaro, F. y McDuff, P. (2009). Risk Factor Models for Adolescent Verbal and Physical Aggression Toward Fathers. Journal of Family Violence, 24, 173-182. DOI 10.1007/s10896-008-9216-1
  12. Pereira, R., Loinaz, I., del Hoyo-Bilbao, J., Arrospide, J., Bertino, L., Calvo, A., Montes, Y. y Gutiérrez, M. M. (2017). Propuesta de definición de violencia filio-parental: Consenso de la Sociedad Española para el Estudio de la Violencia Filio-Parental (SEVIFIP). Papeles Del Psicólogo, 38 (3), 216 – 223. https://doi.org/10.23923/pap.psicol2017.2839
  13. Pereira, R., Bertino, L., Romero, J.C. y Llorente, M.L. (2006) Protocolo de intervención en Violencia Filio-Parental. Mosaico, 36, 1-11.
  14. Pereira, R. y Bertino, L. (2009). Una comprensión ecológica de la violencia filio-parental. Redes, 21, 69 – 90.
  15. Pérez, T. y Pereira, R. (2006). Violencia filio-parental: revisión de la bibliografía. Mosaico, 36, 10-17.
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