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Guía de Apoyo para el Confinamiento: 

Pautas para Manejar las Emociones y no recurrir a la Comida

Itad Sistémica

La comida en el Confinamiento. ¿Algo Pasajero o un Problema de Base?

Estos días estamos viendo cómo se hacen muchos memes y bromas acerca del picoteo o las “comilonas” que nos estamos dando. Se hace con humor, ya que es un gran recurso de la resiliencia para afrontar cualquier tipo crisis vital. No obstante, ¿cómo situar la línea roja entre algo puntual y el atracón? ¿había algun indicio de este tipo de conductas antes del confinamiento?

Fuera como fuere, la comida tiene un papel fundamental en la vida de los seres humanos, no sólo como alimento físico, sino también como emocional. Es ahí donde reside la función psicológica de la comida en estos días de confinamiento:

  • La comida aporta enzimas y aumento de neurotransmisores relacionados con el placer, en especial alimentos con más glucosa, glutamatos y  en especial los ultraprocesados.
  • La comida llena de forma figurada y literal un vacío al que nos estamos enfrentando en este confinamiento. Nuestros trabajos, planes, rutinas, nos llevan a invadir nuestra mente y no dejan espacio al vacío. Aveces cuando estamos en ese vacío, nos encontramos con nuestro ser más íntimo, y este encuentro nos abruma mucho. La comida, es un refugio que nos ayuda a veces  “desviar la mirada” de lo que no queremos mirar o a veces un elemento para calmar la ansiedad.
  • La comida calma la ansiedad, desde el primer encuentro de un bebé con su madre. Hay algo biológico e instintivo en la relación entre comida y ansiedad. En estos momento de tanta incertidumbre, el ser humano,  se siente a veces sin recursos, indefenso y con mucha ansiedad.  Se usa con frecuencia la comida con el objeto de controlar esa ansiedad, generando una relación emocional disfuncional.  
  • La comida supone una satisfacción y calma cortoplacista. De ahí nuestros remordimientos después del  “picoteo” o “atracón”. Así entramos en espiral y nuestra ansiedad que se calmó con la comida, se reactiva con la culpa por haberla ingerido. Volvemos a un nivel basal alto de ansiedad, es decir, nos sentimos incapaces de controlarlo.
  • La comida se establece como una forma de regulación externa. El peligro reside en seguir usando la comida como factor externo que nos regula internamente, ya quedependeremos de una sustancia siempre que tengamos que afrontar situaciones. Nuestra nuestro cuerpo y mente harán esa asociación: comida=calma momentánea.

Este confinamiento nos expone a nuestra imagen más vulnerable, y no sabemos cuál será el siguiente paso, no hay nada seguro. Es por ello, que alguno o alguna de nosotros hacemos un retroceso si queremos calmarnos con la comida.

Guía de Apoyo a personas con Trastornos de la conducta alimentaría

¿Hay alguna forma de aprender a manejar nuestras emociones en las crisis y no recurrir a la comida?

Desde ITAD, especialistas en Trastornos de la Conducta Alimentaria ofrecemos algunas pautas para esta cuarentena:

A) Dar espacio a las emociones. A veces nos abruman tanto las emociones que intentamos negarles un espacio en nuestra vida, pero luego vuelven con más fuerza si cabe. Dotarlas de un espacio y momento de observación es esencial.

¿Cómo?:

  • Escribir cartas.
  • Comunicarse con otras personas.
  • Dibujarlas y externalizarlas. Darles forma, color, nombre y sentir que no nos inundan y se fusionan con nosotros.
  • Tomar conciencia corporal, es decir,  chequear nuestros cuerpos y hacernos conscientes de lo que estamos sintiendo.
  • Escuchar música o ver películas que nos ayuden a conectar con ciertas emociones y poder descargarlas.

B) Pedir ayuda. No se trata de “gula”. No estamos hablando de fuerza de voluntad. Estamos hablando de una necesidad emocional que no la controlamos con nuestra voluntad. Pedir ayuda es esencial, tanto si estamos confinados con familiares, amigos, pareja, como si nos encontramos solos. Hay diferentes maneras:

  • En el momento de querer “picotear” llamar a algún amigo/a, hablar con alguien de casa, manifestando la necesidad de comer. Ésto ayuda a sacar la emoción y sentirnos más entendidos.
  • Pedir que nos cierren la cocina.
  • Buscar acompañamiento en ese momento de ansiedad y necesidad.
  • Informar a la familiar o persona mismas de no comprar los alimentos que son motivo de su atracón, generalmente dules, patatas fritas, etc.

C) Llevar a cabo tareas de parada de pensamiento y cambio atencional. Es muy útil diseñar un “plan de emergencia” para cuando notemos la necesidad de usar la comida. Un plan con tareas sencillas y automáticas que nos saquen de la atención a la comida. Algunas pueden ser:

  • Congelar objeto: congelamos un objeto importante para nosotros en una bolsa de congelados que llenamos de agua. Hasta que no se descongele no podemos recurrir a la comida.
  • Diseñar tareas que nos gusten y nos ayuden a calmar la ansiedad en ese momento: pintar, leer, música, series… Varias tareas para que si alguna no nos funciona un día, tengamos más recursos que usar.
  • Durante 30 minutos poniendo el cronómetro, escribimos en un papel las consecuencias que vamos a sufrir a medio plazo después del “picoteo”.
  • En casos de que no podemos controlarnos y no estemos solos, permitiremos que nuestros familiares y parejas puedan poner candados a la despensa o nevera, siendo una ayuda externa en algunos momentos.

D) Preparar las comidas en raciones en la nevera, incluso las meriendas. De esta manera, nos quitamos la presión de tener que pensar en la comida cuando es ella la que nos domina a nosotros.

E) No pasar hambre. Debemos tener en casos de ansiedad por la comida un horario fijo y no pasar sin comer más de dos/tres horas. Haciendo las tres comidas importantes (desayuno, comida, cena) y una o dos ingestas intermedias como meriendas a media mañana y media tarde.

F) En casos de alta carga emocional e ingesta descontroloda, es imprescindible acudir a profesionales de la salud mental. Hay ocasiones en las que el sufrimiento psíquico es grande, y las ingestas se han descontrolado de tal manera que la persona no es capaz de seguir ninguna de las pautas anteriores. En ese caso, se precisa una ayuda más profunda, con profesionales que nos guíen y nos acompañen.

ESPECIALISTAS

UNIDAD DE TRATAMIENTO. TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARÍA

Carmen Bermúdez

Directora de la unidad de Tratamiento de los Trastornos de la Conducta Alimentaria. Psicóloga Clínica. Terapeuta Familiar

Mónica Pablos

Psicóloga de la unidad de Tratamiento de los Trastornos de la Conducta Alimentaria. Terapeuta Familiar

Eglée Iciarte

Psiquiatra de la unidad de Tratamiento de los Trastornos de la Conducta Alimentaria.

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